lunes, 4 de abril de 2016

#RedesSociales en educación formal. Reflexiones - Parte II

¿De qué manera las redes sociales pueden complementar la educación formal?

Hemos hecho mención que vivimos en redes sociales,  somos seres sociales y las redes forman parte de la cultural del hombre pero, gracias al crecimiento de Internet y de sus formas de comunicación han surgido los sitios de redes sociales virtuales como nuevas estructuras de comunicación. Aunque con una mayor frecuencia de vínculos débiles, estos nuevos espacios han propiciado posibilidades de colaboración y producción colectiva.

Por otra parte, existe también una tendencia a relacionarse a través de las redes virtuales con personas que ya forman parte de nuestra red de contactos, tanto en el social como en lo profesional, potenciando la formación de comunidades educativas de intereses comunes,  generándose así espacios muy ricos de intercambio y que perduran en el tiempo. Hay así un uso evidente que tiene que ver más con encontrarse y compartir novedades, eventos y emociones colectivas.
Otro aspecto interesante es notar que las redes sociales se sustentan en un criterio de popularidad y organizan el flujo de información de acuerdo al lugar que ocupan los mensajes de los usuarios y la cantidad de amigos o seguidores: es lo que define también la jerarquía.

De esta manera, las redes sociales tienen un propósito que requiere que el propio usuario defina y ejecute. Es decir, es el perfil de las personas, lo que escriben, lo que digan, la característica fundamental. Existe también un eufórico entusiasmo que rápidamente se diluye y se evidencia cuando un perfil deja de estar actualizado.  Las redes sociales tienen también rasgos que las convierten en espacios de conectividad, de comunicación inmediata, de socialización extensa y de gran visibilidad, que permiten una circulación horizontal de la información. 

En este contexto, ¿qué pasa con los límites entre lo público y lo privado? ¿Cuáles son las posibilidades y los límites de estos nuevos sitios de sociabilidad?

Sin dudas, en las redes sociales estos límites se desdibujan y y hoy es necesario trabajar sobre ello en la escuela. Muchos profesores han elegido Facebook Twitter para compartir contenidos y generar conversaciones sobre los temas de las clases. Así, no está mal que la escuela esté en Facebook, lo que no debería ocurrir es dejar pasar la oportunidad para trabajar ese "estar" de modo de reflexión crítica sobre el mundo en el que vivimos.  Facebook o Twitter han logrado convertirse en "extensiones del aula" que nos posibilita hablar de intercambios y aprendizajes más informales. Por lo tanto, las redes sociales pueden ser espacios propicios para motivar el aprendizaje y, a partir de aquí, pensar en cambios en la metodología y en los espacios dónde aprender, desde una visión de competencias claves para el futuro.

Ante estos nuevos escenarios de organización y comunicación, ¿cómo aprovechar entonces estos espacios de intercambio para potenciar la comunicación y el aprendizaje en la escuela? ¿Hasta qué punto es posible integrar estas redes y comunidades en la escuela a los mecanismos de socialización ya establecidos por sus integrantes?

Comparto esta excelente presentación de Carlos Magro que describe desde su génesis la situación de la escuela hoy, en tiempos de redes, y que ayuda a responder varios de mis interrogantes....

Como nos dice en su presentación, "Ser más digitales significa ser más sociales".






lunes, 21 de marzo de 2016

#RedesSociales en educación formal. Reflexiones - Parte I


Vivimos en redes sociales,  somos seres sociales y las redes forman parte de la cultural del hombre pero, gracias al crecimiento de Internet y de sus formas de comunicación han surgido los sitios de redes sociales virtuales como nuevas estructuras de comunicación.

Percibo que, aunque con una mayor frecuencia de vínculos débiles, estos nuevos espacios han propiciado posibilidades de colaboración y producción colectiva, integrando herramientas de comunicación como el chat, correo electrónico, foro, blog, propias en los entornos virtuales y que han sido adoptadas por varios docentes para incorporarlas a sus prácticas, y con muy buenos resultados en la mayoría de los casos.
Por otra parte, sabemos también que existe una tendencia a relacionarse a través de las redes virtuales con personas que ya forman parte de nuestra red de contactos, tanto en el social como en lo profesional, potenciando la formación de comunidades educativas de intereses comunes, y que han dinamizado la creación de nuevas experiencias educativas, generándose así espacios muy ricos de intercambio y que perduran en el tiempo.

Veo también a las redes sociales como espacios propicios para combinar el aprendizaje formal e informal. La información fluye de manera muy rápida y, sin dudas, la manera de estar al día es la interacción con nuestros iguales. Creo entonces que en educación la tendencia tendría que apuntar a la combinación de estos aprendizajes por parte de los docentes. 

Desde mi experiencia, la aplicación de iniciativas de formación apoyadas en TIC se ha potenciado en los últimos años, aunque todavía observo una brecha digital, no tanto de tipo generacional sino de aprendizaje: aún percibo que tanto profesores como estudiantes son usuarios de la Red, pero con propósitos diferentes en el uso. Creo entonces que aún falta consolidar un modelo educativo, de enseñanza y aprendizaje, que integre las TIC en los procesos de enseñanza y de aprendizaje:

 Las tabletas y los teléfonos inteligentes se han convertido en los dispositivos tecnológicos más utilizados en la actualidad, sin embargo, ¿qué pasa en las aulas con su incorporación?

Se han incrementado los proyectos colaborativos, siendo verdaderos motores de integración de las tecnologías en el aula, sin embargo, ¿qué está pasando en las aulas? Muchos docentes aún no están inmersos en este proceso y demandan recursos y herramientas digitales para trabajar en el aula, como también que los ayuden a diseñar entornos propicios para el aprendizaje de sus alumnos.

No cabe dudas que la web ha cambiado nuestra cultura hacia una cultura en la que impera la inmediatez. Esta posibilidad de obtener respuesta y resultados a solo unos clics, es una ventaja indudable para todos.  Obviar esta posibilidad en nuestras formas de enseñar sería no considerar una herramienta muy poderosa que tenemos al alcance.

Sin embargo, veo que todavía nos falta, como dice Dolors Reig, “dotar de un contexto a la información”, de manera de poder clasificar y seleccionar la información que realmente necesitamos. En este sentido, los sistemas de gestión de redes sociales -como por ejemplo, Scoop.it, Diigo, Delicious, entre los más utilizados- son hoy herramientas fundamentales para facilitarlo.

Pero también tenemos que ser conscientes que nuestros alumnos están creciendo en esta cultura de la inmediatez, en la que también habrá que enseñarles comportamientos y actitudes de paciencia para, básicamente, aprender a esforzarse para conseguir aquello que deseen.

Continuará....

lunes, 15 de febrero de 2016

#MOOC y el diseño instruccional en los cursos abiertos online


Durante estos últimos años, en particular desde su impacto máximo en 2012,  los MOOC han sido aclamados por muchos como una solución a la falta de acceso a la educación en los países en desarrollo, por proporcionar a un gran número de interesados, de cualquier parte del mundo, oportunidades para estudiar a través de Internet.

Acuerdo con varias posiciones de colegas que los MOOC representan una evolución de la educación a distancia. Así, un curso abierto masivo y en línea no surgió en el año 2011, sino que devienen de una evolución de las formas de enseñar y aprender mediadas por los actuales medios electrónicos y desarrollos de la tecnología, en particular producida en estas últimas dos décadas.

Sin embargo, la virtud más importante que han tenido los MOOC, es centrar su atención en la enseñanza virtual, en la docencia "centrada en el estudiante" y en ofrecer una formación que no proporciona en su mayoría la Universidad.

En la siguiente conversación con autoridades de la Universidad Virtual de Quilmes, Miguel Zapata se refiere a las posibilidades de los MOOC para la enseñanza futura y el diseño instruccional, clave para su desarrollo.



Así, los MOOC ofrecen la oportunidad de repensar acerca de los nuevos modelos de educación superior en línea y gratuita, en donde los cursos están abiertos a cualquier usuario de Internet.

Zapata analiza también el papel de los MOOC en la crisis de la educación universitaria, presentando claves para un diseño instruccional acorde a las teorías del aprendizaje y a la situación actual de la educación superior.
En este contexto, este tipo de cursos "deberían ofrecer oportunidades para la interacción entre el profesor y los alumnos y entre los propios alumnos, una opción de la cual carecen muchos MOOC", nos dicen Zapata.

Se refiere también a otras características que se deberían incluir en un diseño instruccional de un MOOC, tales como las analíticas de aprendizaje y la personalización,  que nos permiten conseguir una percepción más completa de cuáles son las preferencias y las representaciones que el individuo posee de la realidad y del mundo que lo rodea vinculadas a las distintas formas de aprender.

En consecuencia, con la tecnología se pueden crear espacios de aprendizaje (PLE) que propicien un aprendizaje en "la propia hábitat" de cada individuo. Así, la incorporación de tecnología facilita también al docente recursos de seguimiento y evaluación personalizado del aprendizaje. De esta manera, no es necesario llegar "al final del proceso" para una intervención formativa.

Sin embargo, varios expertos acuerdan en que uno de los principales problemas de los MOOC es la falta de capacidad para la colaboración de los alumnos a través de una interfaz centrada en los estudiantes.

En este contexto, los xMOOC han sido criticados por la adopción de un modelo de transmisión de conocimientos y de ofrecer una experiencia individualizada permitiendo a los estudiantes tomar rutas alternativas a través del material que ofrecen. Sin embargo, no proporcionan una experiencia de aprendizaje social o atención personal.

Por el contrario, los cMOOC ofrecen grandes oportunidades para las formas tradicionales de los enfoques de enseñanza y la pedagogía centrada en el alumno.

Sin embargo, en esta línea de pensamiento, Zapata se presenta algo crítico al referirse que los MOOC se quedaron en "otra forma", hay otras opciones de cursos abiertos y en línea. ¿Se terminaron entonces los MOOC conectivistas? ¿Se terminaron los cursos de escala?

Así, la tendencia sería ofrecer cursos personalizados y a "la carta", es decir, una evolución de los cMOOC a los PLE.
Por otra parte, la idea de "logro" comienza a ser relevante en el nuevo paradigma educativo de los curso abiertos en línea, en contraposición a los estándares de la educación industrial.

En esta evolución entonces, el aprendizaje colaborativo y la comunicación serían una parte esencial de los MOOC. Esperemos que en este 2016 puedan experimentarse estas tendencias en un mayor número de propuestas de cursos abiertos.