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martes, 7 de febrero de 2017

¿Por qué trabajar en grupo y aprender en colaboración?

El aprendizaje colaborativo es una estrategia que tiene sus fundamentos en el aprendizaje sociocultural de Vigostky, con él permitimos que los estudiantes no sólo puedan intercambiar conocimientos sino también capacidades.
Las actividades colaborativas se constituyen en espacios de aprendizaje en los que los aportes de todos permiten la construcción de nuevos aprendizajes.

Siguiendo a Guitert y Simérez (2000), trabajar en grupo resulta ser un proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo. El trabajo colaborativo se evidencia cuando existe una reciprocidad entre el conjunto de individuos que saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista. Así, existe también una fuerte importancia de “lo social” en el aprendizaje centrado en el intercambio comunicativo.

Por otra parte, Cabero (2003) define el aprendizaje colaborativo como “una metodología de enseñanza basada en la creencia de que el aprendizaje se incrementa cuando los estudiantes desarrollan destrezas cooperativas para aprender y solucionar los problemas y acciones educativas en las cuales se ven inmersos” (Cabero, 2003: 135).

A la luz de estas conceptualizaciones, la interacción y la construcción de consenso, la reciprocidad y responsabilidad de las acciones son elementos indispensables para el resultado final y éxito de un proyecto colaborativo.

A veces el equipo no trabajará como es esperado, y aparecerán en el proceso contratiempos como por ejemplo la falta de colaboración de algún integrante o el aprovechamiento del trabajo del otro.

Para minimizar estos contratiempos es importante considerar aspectos tales como: la motivación, la adecuada distribución de roles dentro del grupo y el andamiaje constante del tutor con la propuesta de pautas de trabajo para la comunicación, organización, seguimiento y dinamización del grupo.

La asignación de roles dentro de cada grupo colaborativo permitirá minimizar la posibilidad de que algunos integrantes tengan una actitud muy pasiva o por el contrario, demasiado activa no deja compartir a los demás. Por otro lado, maximizará la interdependencia entre los integrantes permitiendo a cada uno mostrar actitudes comunicativas y de interacción para compartir información e ideas para debatir e intercambiar puntos de vista y tomar decisiones para construir nuevos conocimientos.


Si bien no existe una única taxonomía para describir los roles al interior de un grupo, es importante señalar la necesidad de que algún integrante del equipo:


  • Tome la iniciativa con una primera intervención y comience a organizar la tarea.
  • Contribuya con información, ideas y material para comenzar la tarea.
  • Motive y aliente la participación de todos y se comunique con quienes no están aportando a la tarea.
  • Coordine la tarea, sintetizando los aportes de todos y comunicándose con el tutor/docente en caso de dudas del equipo.
  • Se ocupe de ultimar detalles y entregar la tarea cumpliendo los plazos establecidos.


Por ello, es que pensamos para esta actividad en la figura del “coordinador del grupo” que asuma este rol. Consensuar las tareas no es fácil, por lo que puede suceder que a lo largo de la actividad este rol sea asumido por otros integrantes del grupo.
Para finalizar, tengamos en cuenta que:

El aprendizaje colaborativo delega la responsabilidad del aprendizaje principalmente en cada integrante del equipo,  por lo que el éxito del mismo requiere no sólo del  trabajo arduo del tutor frente a la necesidad de planificar situaciones que  promuevan la comprensión y construcción compartida de conocimientos, sino también de una actitud activa, comprometida y responsable por parte de cada estudiante.



Referencias

CABERO, J. (2003). Principios pedagógicos, psicológicos  y sociológicos del  trabajo colaborativo: su   proyección en  la  teleenseñanza.  En Martínez, F. (comp.) (2003). Redes de comunicación en la enseñanza. Barcelona: Paidós, 129 -156.

sábado, 20 de junio de 2015

Enseñar y aprender en la virtualidad

Distancia y separación son elementos centrales de la Educación a Distancia, y conforman la distinción clave respecto a la educación presencial pero ¿Representa un problema?
Podemos decir que gracias a las tecnologías es posible cada vez más suprimir la distancia entre docente y alumno, y así reducir la brecha entre educación presencial y educación a distancia.

En el siguiente video, Manuel Area nos presenta un recorrido desde los inicios de la Educación a Distancia hasta la llegada del llamado "elearning",  término que nos invita a  pensar la educación a distancia hoy, mediada por la tecnología.





Actualmente, Internet configura un entorno de acción y representación del aprendizaje que implica acceder a una forma de organización del conocimiento y comunicación pensada en red. En este escenario, la modalidad a distancia utiliza "la red" como medio tecnológico para la distribución de la información, como así también posibilita la comunicación entre estudiantes y profesores a través de diferentes herramientas tanto sincrónicas como asincrónicas, como parte de la acción de aprender.

En la actualidad, la tecnología permite que las aulas virtuales se conviertan en espacios organizados en torno al aprendizaje, aportando soluciones para resolver aspectos que tienen que ver con lo pedagógico, para lo cual contamos con diferentes herramientas.

Así, a partir de la Web 2.0, surge la posibilidad de "publicar en red" gracias a las nuevas herramientas que posibilitan a los usuarios no solo consumir información sino también producirla.
Este nuevo entorno ofrece oportunidades de aprendizaje y se amplían o amplifican las posibilidades en el aula virtual.
En este sentido, siguiendo a Manuel Area, estamos en presencia de un "Espacio digital abierto, que nos lleva a pensar en un nuevo ecosistema de aprendizaje para enseñar y aprender con recursos de la Web 2.0." 


Trayendo una vez más a Cabero (2006), entre las características más significativas cuando hablamos de la red como entorno que abre el aula, podemos mencionar:
  • Aprendizaje flexible y muy apoyado en tutorías.
  • Utilización de diferentes herramientas de comunicación (foros, comunidades y redes de aprendizaje, blogs, mensajería instantánea).
  • Combinación de diferentes materiales (multimediales, hipertextuales, visuales, etc.)




¿Qué pasa con el rol docente en estos entornos?

Si no es fácil ser docente en la modalidad presencial, menos aún en la modalidad virtual.

El rol del tutor en un modelo virtual adquiere ciertas características propias del medio o entorno hipertextual en el que se desarrolla. Por ello, es necesario que se pueda establecer un buen vínculo a través de la palabra escrita para que los estudiantes perciban la contención dentro de la experiencia de aprendizaje en el aula virtual. Así, es importante "pensar antes de escribir".
Desde la tutoría es necesario facilitar la socialización en el ambiente de aprendizaje para que el estudiante pueda involucrarse activamente en las actividades de la comunidad de aprendizaje.

¿Qué competencias tiene que desarrollar un tutor en la virtualidad?

Presento aquí las que considero más significativas:
  • Acompañar y guiar a los participantes en el uso de las bases de información y conocimiento, así como proporcionar acceso a los mismos a usar sus propios recursos.
  • Intervenir para que los estudiantes se vuelvan activos en el proceso de aprendizaje autodirigido, explotando las posibilidades comunicativas de las redes como sistemas de acceso a recursos de aprendizaje.
  • Ser capaces de guiar a los estudiantes en el desarrollo de las experiencias colaborativas, monitorizar el progreso del estudiante, proporcionar feedback de apoyo al trabajo del estudiantes, y ofrecer oportunidades reales para la difusión de su trabajo.

¿Qué otras competencias agregarían?


lunes, 22 de diciembre de 2014

El rol del tutor en entornos virtuales abiertos

En la siguiente presentación que realiza Diego Leal sobre el rol del tutor en línea, ofrece una descripción de la evolución de la educación en línea en “primera persona”, es decir, desde su propia experiencia, desde su propio entorno de aprendizaje.

Así, a partir de la web 2.0, surge la posibilidad de “publicar en la red” con la llegada de nuevas herramientas que posibilitan a los usuarios no solo consumir información, sino producirla.

Este nuevo entorno ofrece oportunidades de aprendizaje y se amplían o amplifican las posibilidades en el aula, en un entorno cambiante. De esta manera, y acuerdo con Diego, en que la experiencia de lo real puede ser tan válido en lo presencial como en un entorno virtual, claro que también existen interesantes matices si estamos en presencia de un espacio virtual cerrado, o en un entorno virtual abierto.

En un contexto cambiante como el que estamos atravesando, podemos analizar a partir de seis características que surgen en un entorno virtual, y sus contrapartes, qué está pasando en el aula:


Analógico - Digital

Fijo - Móvil

Aislado - Conectado

Genérico - Personal

Consumidores - Creadores

Cerrado - Abierto

Sin un análisis muy minucioso, podemos llegar a una respuesta que se acerca más a las características que se mencionan en primer término.




Así, cabe para la reflexión continuar pensando cómo podemos hacer como docentes para "movernos" a un entorno más abierto que nos permita ayudar a nuestros estudiantes a construir sentido en el aprendizaje haciendo inclusión de la red.

¿Cuál tiene que ser entonces el papel del tutor en estos ambientes cambiantes?



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Entrevista a "un tutor virtual"

Hace algunos meses atrás, a raíz de un trabajo que estaba elaborando Carolina Clérici  ( @CarolaClerici  ) respondí un breve cuestionario. Buscando material para un taller que estoy preparando, me encontré con este documento, y me pareció interesante compartir las respuestas en este blog: 

¿Cuál es su visión del aprendizaje en entornos virtuales?

Una primera característica que destacaría que hacen a las experiencias de aprendizaje en entornos virtuales, es el permitir a los estudiantes desarrollar habilidades más autónomas acordes a los tiempos y situaciones personales. También favorecen el trabajo colaborativo, aunque creo también que tenemos que tener mucho cuidado en este punto y reflexionar sobre nuestras prácticas educativas en estos entornos: ¿realmente las basamos en una metodología participativa o sólo nos limitados a desarrollar un aprendizaje tradicional basado en recursos tecnológicos?
En este punto, hay mucho para seguir analizando, en particular, en lo que hace a la caracterización de las diferentes dimensiones vinculadas con la idea de “aprender con otros” y que se están dando básicamente en entornos de aprendizaje que podemos llamar informales, como son los PLE, las redes o comunidades virtuales, etc.

Veo entonces necesario pensar en un modelo de aprendizaje que permita integrar la participación en comunidades de aprendizaje en línea como parte de una instancia formal de aprendizaje. Alentar, apoyar y monitorear desde las instituciones educativas formales a la construcción de espacios virtuales propios que brinden la opción de compartir, colaborar, y que fundamentalmente potencien la interacción y el aprendizaje social.

En este sentido, la movida de los MOOC, con todos los matices que traen, es la punta del iceberg para empezar este camino.

¿Cómo definiría su rol en dichos entornos?

Para tratar de dar una definición lo más abarcativa posible del rol del tutor (pues existen variantes y categorizaciones) lo definiría como el encargado de orientar a los estudiantes a lo largo del desarrollo de la acción formativa, solucionando dudas, resolviendo problemas técnicos, etc. En mi opinión, el tutor debe ser un especialista en los contenidos del curso en cuestión, aunque no en el mismo nivel que los expertos en contenidos. Realizando una tarea fundamental que es la que los alumnos perciban que “hay alguien” que responde con prontitud y adecuación a sus dudas y problemas.
Es el que dinamiza el aprendizaje, aporta recursos de aprendizaje adicionales a los iniciales del curso, y realiza el seguimiento de los estudiantes que no participan.
Es importante también que fomente la comunicación asincrónica y sincrónica, participando en el foro, organizando chats o videoconferencias con los alumnos.

¿Cómo ha adquirido sus competencias y habilidades en la función tutorial? 

Durante 2005 y 2006 cursé la Licenciatura en Tecnología Educativa. Luego hice allí mismo, en la Universidad Tecnológica Nacional, una especialización en proyectos elearning. Este podría decir que fue el inicio, pero considero que mucho que hace a la función tutorial se hace desde la práctica. Al igual que en la formación presencial, es necesario repensar y redefinir la tarea en el aula virtual, en forma continua.
Una competencia clave a desarrollar en este siglo XXI es poder tener un compromiso con la formación permanente, de manera de favorecer un aprendizaje continuo, y que por supuesto luego podamos transferir en nuestras prácticas.

¿Considera que ha habido cambios en su rol en la última década? ¿A qué los asocia?

El rol del tutor se ha ampliado con la llegada de los cursos abiertos, creo que han surgido nuevas funciones para el tutor en estos ámbitos, en particular en lo que hace a la masificación. No pueden aplicarse las mismas estrategias en entornos virtuales de un promedio de 30 participantes, a uno que puede superar ampliamente a las 1000. Ya 100 o más estudiantes modifican las condiciones de comunicación e interacción. Han surgido en estos últimos años términos como curadores, facilitadores, dinamizadores. Evidentemente la capa social continúa siendo necesaria en estos cursos masivos, pero el rol del tutor se tiene que modificar y, desde la experiencia, veo que quienes participan en estos cursos, buscan aún en este perfil al “tutor tradicional”.

¿Qué tareas específicas se ligan a su rol? ¿Hace énfasis en alguna, por qué?

Primeramente considero importante desarrollar una competencia básica  del manejo del entorno tecnológico y el uso de las herramientas y funcionalidades que hacen a la comunicación: foros, novedades, mailing, listas de distribución.
Y, a consecuencia de ello, una tarea fundamental es el desarrollo de una competencia  basada en la comunicación, en el poder ponerse en el lugar del otro, tratar de acompañarlo, de mostrarle o transmitirle seguridad, tranquilidad, ánimo, poder desarrollar un vínculo con el otro desde la empatía. Desde este lugar, el tutor, no será nunca sustituido.

¿Qué valor le da a la comunicación interpersonal en un entorno virtual?

En general, trato de que los mensajes enviados a nivel grupal resulten de acompañamiento y de aliento. En la comunicación en un entorno virtual  es esencial tender puentes entre lo conocido y lo no conocido, entre lo experimentado y lo por experimentar, pero siempre desde un lugar que nos permita llegar al otro desde la emoción.
También considero importante la comunicación intrapersonal, por ejemplo, la que pueda darse con un estudiante en particular. Creo necesario poder establecer también una comunicación bidireccional, con el otro.

¿Cuáles formas de intervención le han resultado más útiles para favorecer la construcción de conocimiento de sus alumnos?

En el rol de tutor, la acción de facilitador o mediador del aprendizaje creo que es la que más estoy desarrollando en estos últimos años. Una tarea que consiste en estar presente en el aula virtual, compartiendo la dinámica y ayudando al estudiante en las dificultades que puedan surgir. Un rol que promueva el aprendizaje y la apropiación de conocimiento.

¿Qué lugar le asigna al aprendizaje colaborativo en su propuesta tutorial? 

El encuentro en línea supone un aprendizaje entre pares que solo es posible a partir de las redes electrónicas como soporte material a estas propuestas.
Así, es posible decir que el aprendizaje colaborativo responde a un contexto social y cultural. Sin dudas es importante aprovechar estas oportunidades que nos ofrecen las tecnologías, sin embargo, desde mi experiencia me sigo cuestionando ¿Cómo involucrarnos eficientemente en este tipo de aprendizajes? Pienso que la clave está en entender el significado de trabajo colaborativo, por ejemplo, utilizar un documento de Google Docs para que cada uno haga su aporte personal, no hace a la esencia de un aprendizaje en colaboración. Así, antes de iniciar con una herramienta tecnológica, como un wiki, un blog o una aplicación de Google Drive, es necesario trabaja sobre el concepto de trabajo colaborativo. 
En la mayoría de los cursos virtuales estamos trabajando con documentos compartidos en grupos, con foros grupales,. aún hay mucho camino por recorrer.




lunes, 31 de diciembre de 2012

Nuevas modalidades de intervención mediadas con TIC: última entrada de 2012...

Entre las tecnologías que han pasado por el 2012, una vez más, los entornos virtuales han tenido su protagonismo, no solo como soportes tecnológicos sino como potenciales espacios para desarrollar actividades planificadas en instancias de formación tanto presencial como no presencial.

Así, es posible determinar una interrelación fundamental entre tres factores esenciales: las plataformas virtuales, la intervención tutorial y los recursos TIC como herramientas que conectan o vinculan lo que podríamos clasificar en "tecnológico" y "pedagógico".
Una vinculación posible es la capacitación docente a través de propuestas formativas en las que intervengan las TIC, y en donde el profesor pueda experimentar el aprender haciendo...

El siguiente trabajo, se inicia como un proyecto de intervención, y que podría sintetizarse en la idea de ofrecer alternativas en las universidades (objeto de estudio) basadas en aspectos que tienen que ver con la formación individualizada y contextualizada, el aprendizaje a lo largo de la vida y el uso de nuevas herramientas provistas por espacios y entornos tecnológicos como elementos integrados en el proceso de enseñanza.



Llegando al final de otro año, y tratando de hacer un cierre más bien formal en este blog, comparto la presentación que utilizara como soporte de defensa de la Tesis final del Máster en TIC aplicadas a la educación, que defendiera en marzo de 2012.
Fue un año de intenso trabajo en "la Red" y en Red, de nuevos aprendizajes y también de satisfacciones profesionales, pero sin dudas, la más importante fue la de haber podido cerrar otra etapa: la culminación de máster :)

Las cosas pueden a veces no resultar sencillas, pero lo importante es no quedarse quieto y no perder el objetivo, seguir avanzando, sin prisa pero sin pausa....

Muy feliz 2013 y por un año de nuevos proyectos!! 

domingo, 14 de octubre de 2012

¿Cuál es el rol del tutor en un aula virtual?

El tutor es quién realiza el proceso de retroalimentación académica, facilita y mantiene la motivación de los usuarios y refuerza los procesos de aprendizaje de ellos.
Según Franco González (2003) el apoyo del tutor constituye uno de los principales factores de individualización del proceso de aprendizaje, ya que debe acompañar a cada alumno y atender las diferencias personales.

"Tutor" proviene del latin tutor-tutoris y se refiere a quien cumple el papel de defender, guardar, preservar, sostener, sustentar. Algunos países también utilizan términos como "asesor" o "facilitador"

Ahora, ¿en qué consiste la tarea del tutor en la modalidad virtual?

En un entorno virtual el rol del tutor se convierte en decisivo para el éxito de las acciones formativas que se pretenden desarrollar.

Por otra parte, Garcia Aretio (2007) afirma que muchas veces se aborda la EaD como una modalidad educativa que puede prescindir del docente pero, si esto fuera así, ya no podríamos hablar de EaD puesto que se estaría presciendiendo de la interacción didáctica entre tutor y estudiante, clave para el modelo.
Así, contrariamente a pensar en la ausencia del tutor, el docente en esta modalidad ocupa un lugar más activo. Su tarea en cuanto a objetivos es la misma que en un modelo presencial, puesto que sigue siendo facilitador del proceso de aprendizaje,  sin embargo, sus funciones varían.

En el siguiente esquema es posibles determinar las principales funciones del tutor virtual:

  Esquema 1: Funciones del tutor. Adaptado de Lugo (1999)


Así, las funciones de los tutores varían según el modelo institucional. En algunas, la función tutorial se reduce a atender consultas de tipo administrativo y afectivo, de contención a los estudiantes durante el curso. En otras, atiende también consultas académicas, por lo que es un requisito entonces que el tutor sea también un especialista en los contenidos.
Es posible distinguir distintos tipos de tutorías para el seguimiento del estudiante:
  • Tutoría administrativa, donde el tutor es un orientador de las actividades vinculadas al área administrativa.
  • Tutoría académica, donde el tutor implementa funciones y actividades pedagógicas, confecciona los materiales, orienta al estudiante en diferentes temas de la asignatura.
  • Tutoría de orientación, sirve de vínculo o nexo entre los estudiantes, tutores académicos, administrativos y equipo de gestión.
En algunas instituciones educativas estos roles suelen estar divididos en distintos profesionales, en otras, las funciones de tipo académico y de orientación suelen estar representadas en una misma persona.
El tutor debe estar atento a la situación de cada participante en el aula, en este sentido, los alumnos se mantienen más motivados si están en contacto con el tutor, puesto que la comunicación fluída es una herramienta de motivación.
Muchos consideran que parecería más difícil mantener un estimulante intercambio tutor - alumno cuando no se está frente a frente. Sin embargo, los tutores de modalidad virtual  sostienen que las oportunidades ofrecidas superan los obstáculos que presenta el uso de la tecnología. Además, muchos de ellos reconocen que la preparación que requieren los cursos ayuda a mejorar su desempeño como docentes (Moore y Kearsley, 1996)
¿Qué ocurre en la realidad: podemos decir que existen experiencias "más exitosas" en modalidad virtual que en presencial?
Para seguir leyendo, comparto un interesante artículo: Papel del tutor virtual en la EaD (UNED)
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La interactividad en entornos virtuales

El término interactividad se vincula con la participación activa de los integrantes o miembros de una comunidad dentro de un entorno virtual.
Puede definirse como la posibilidad de articular la información de manera no lineal o hipertextual.
Así, la interactividad consiste en ofrecer al usuario los suficientes caminos para que exista navegación, pero al mismo tiempo limitarlo para que la misma sea eficaz.

Podemos decir que  la interactividad es una de las principales características de Internet, y que se presenta como un factor fundamental en la comunicación e intercambio entre sujetos más allá del espacio y el tiempo.

Los entornos virtuales se caracterizan por la interactividad, la comunicación, la colaboración y las actividades a desarrollar. De esta manera, el aula como único espacio de acción educativa comienza a convivir con estos nuevos espacios, provocando cambios en los distintos niveles involucrados: los roles del profesor y el alumno, los materiales de soporte y las  actividades del estudiante (Adell, 1997).

Considerando entonces este enfoque educativo, podemos definir la interactividad desde cuatro
tipos de interacción en un ambiente de aprendizaje mediado por tecnología:

  • Interacciones estudiante - entorno, esto es cómo se maneja en un entorno virtual, es decir, si encuentra fácilmente la información y si puede hacer uso de las herramientas de comunicación y de los distintos espacios y secciones.

  • Interacciones estudiante – contenidos, es necesario hacer foco en la forma de presentación de los contenidos de manera que los estudiantes puedan abordarlos siguiendo un hilo argumental y fundamentado.

  • Interacciones estudiante – docente, se deben contemplar distintas formas de contacto entre ambas partes, y en particular estipular orientaciones y pautas desde el docente para el desarrollo de las competencias esperadas.

  • Interacciones estudiante – estudiante, de manera de estimular las interacciones horizontales para que los estudiantes puedan percibir que están participando en un entorno o aula virtual.

En los entornos virtuales el espacio y el tiempo de interacción pueden considerarse una construcción social. Las interacciones entre estudiantes y docente son fundamentales para garantizar una distribución de la información pero en particular el proceso participativo que considere una comprensión recíproca para la creación de conocimiento.

Si bien es cierto que los avances tecnológicos posibilitan generar materiales interactivos e implementar diferentes modalidades de comunicación, es importante recordar que las herramientas de comunicación no logran establecer la interactividad por sí solas. La tecnología permite llevar a cabo procesos de enseñanza ricos, ya que en los entornos virtuales es posible proponer discusiones, intercambiar información, desarrollar trabajos colaborativos, plantear situaciones propias de la metodología para la resolución de situaciones problemáticas, etc. Pero esto depende de las propuestas que realice el docente o tutor dentro del entorno virtual, y no de la tecnología como tal.

Podemos sintetizar entonces, “… la cuestión estriba en la capacidad que tengamos los docentes y las instituciones educativas para poner estas tecnologías al servicio de los procesos de enseñanza y aprendizaje” (Polanco, 2002: 6).

Dejo una pregunta como cierre y apertura para continuar este tema en otro post: ¿Cómo llevar adelante una “buena” interactividad?
 

sábado, 4 de agosto de 2012

El rol docente en entornos educativos online

Los profesores del siglo XXI requieren destrezas en el uso de las TIC, pero fundamentalmente de gestión de entornos y comunidades virtuales, de orientación y guía de los estudiantes en estos ambientes diferentes.

Ya no son del todo válidas las estrategias desplegadas en las situaciones convencionales de enseñanza: el profesor deja de ser fuente de todo conocimiento y pasa a actuar como guía de sus estudiantes, facilitándoles el uso de recursos y herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevos conocimientos y destrezas.
Actúa entonces como gestor de recursos de aprendizaje y acentúa su rol de orientador.

Tomando a Torres Velandía (2001), podemos decir que un docente en este rol debería cumplir con las siguientes características:

  • Conocimiento de la disciplina y de los contenidos del curso.
  • Habilidad para guiar y sostener el aprendizaje, y para explicar el contenido.
  • Cordialidad, amabilidad, accesibilidad, capacidad de aliento.
  • Capacidad de comunicación por diversos medios.
  • Actitud de interés hacia lo que dice o escribe el estudiante.
  • Empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro.
  • Capacidad motivadora.
  • Compromiso y dedicación a la tarea.
  • Disposición para el trabajo en equipo.
  • Habilidad para cooperar con otros colegas.

En cuanto a las características o rol que tendría que desarrollar un profesor en un entorno virtual, ¿podemos decir que difieren de las funciones mencionadas anteriormente?

Más que diferir, se introducirían funciones vinculadas a la gestión de la comunicación mediadas por un dispositivo tecnológico (sea PC, netbook, dispositivo móvil...)
Así, muchos autores se han ocupado (y se ocupan) de las funciones que tendría que desarrollar el profesor en ambientes virtuales: traigo en esta ocasión un cuadro donde se presentan los 7 papeles del profesor en entornos virtuales definidos por  George Siemens.

Creo que el tema no queda cerrado con estas 7 funciones o habilidades que tendría que desarrollar un profesor en un entorno educativo online,  pero resulta un buen punto de partida para ampliar este cuadro propuesto por Siemens y seguir construyendo según experiencias y nuevas maneras de conectarse y relacionarse que nos ofrece la Red.

domingo, 22 de julio de 2012

Campus virtuales, aulas virtuales en proyectos de formación continua

Son diversas las concepciones y los usos que en la actualidad, por considerarse “de moda”, se les da a los campus virtuales. Inclusive existe cierta confusión entre aulas virtuales y campus virtuales.
Leyendo y buscando material para el armado de un artículo que estoy preparando sobre entornos virtuales, me he encontrado con este material, extraído del  texto de Mariluz Cacheiro1 acerca de este tema:
 “El Estudio de un Campus Virtual ha sido desarrollado por Fundesco, Telefónica y Enred Consultores. Se trata de un Informe denominado "Teleformación: un paso en el camino de la formación continua" en el que reflejan los resultados del proyecto sobre Bases para la creación de un campus virtual para la formación continua. Este proyecto se enmarca dentro de las Acciones complementarias y de acompañamiento a la formación de Forcem. El proyecto ha sido desarrollado a lo largo de dos ejes de acción:
  1. Identificación de ocupaciones y, dentro de éstas, las realizaciones profesionales para las que es adecuada la teleformación;
  2. Estudio y contraste práctico de algunos modelos de teleeducación y teleformación. (Fundesco, 1998).
En este estudio se ofrecen claves para el desarrollo de servicios de teleformación a través de la construcción de una Pirámide de las necesidades a satisfacer desde la base teórica del alumno.




Pirámide para el desarrollo de servicios de teleformación
La primera clave es enfocar los modelos que se desarrollen hacia
(a) la flexibilidad en la gestión de los tiempos para formarse;
(b) la flexibilidad en el acceso desde distintas ubicaciones y
(c) la flexibilidad para acceder al nivel de conocimientos del que cada formando parte.
La segunda clave es tener en cuenta las necesidades de los formadores, que deben ser parte activa de la definición de los modelos y recibir formación adecuada en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
La tercera clave es el establecer mecanismos de control que garanticen que la formación realmente se produce. Para ello hay que apoyarse en las posibilidades que brinda la tecnología, las interacciones asíncronas y síncronas (incluidas las presenciales), los ejercicios de evaluación, etc.
La cuarta clave es la participación de promotores/gestores de formación en los modelos de teleformación, planteando elementos de avance que aseguren cada paso dado.
La quinta clave es la creación de contenidos de calidad y en particular, aprovechar las potencialidades que ofrece para "aprender haciendo" a través de las simulaciones, el intercambio de experiencias, el acceso a información de interés en las redes, los espacios electrónicos de encuentro lúdico.
La sexta clave es potenciar los elementos de interacción de los alumnos entre sí, de los formadores entre sí, y de los unos con los otros.
La séptima clave es la utilización de tecnologías estandarizadas y maduras en los servicios de teleformación.
Este modelo incluye Criterios de gran utilidad para la introducción de sistemas telemáticos aplicados a la formación.
Organización de Experiencias Piloto de Teleformación
Las grandes fases para el desarrollo de una experiencia de teleformación (DGTel: 1996:5-7) son las siguientes:
Fase 0: Análisis Viabilidad
Selección tipo de Proyecto: autoestudio, videoconferencia, etc.
Fase 1: Concepción del Curso
Estructura y Diseño de contenidos.
Fase 2: Infraestructuras
·         Técnica.- Planificación de Mantenimiento.
·         Recursos Humanos.- Formación de profesores y tutores.
Fase 3: Gestión
Gestión durante la impartición del curso.
Fase 4: Desarrollo
·         Familiarización tecnológica.
·         Seguimiento del aprovechamiento del curso por parte de los alumnos.
La participación en una experiencia piloto de teleformación debe ser valorada desde distintos puntos de vista: usuario, diseñador de contenidos, estrategia pedagógica, proveedor del servicio on-line, etc.
Nos encontramos pues con un engranaje en el que, como ocurre normalmente, todas las piezas deben funcionar bien para obtener los resultados esperados.
Conclusiones
Son muchos los proyectos, experiencias y cursos de teleformación en España, Europa y a nivel internacional. Las tecnologías ofrecen cada vez más posibilidades que podemos ir adaptando al campo educativo y de la formación.
La telemática acerca a los distintos actores que participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje: expertos, tutores, docentes, alumnos, investigadores y los hace partícipes de un equipo de trabajo virtual.
Por su parte la formación demanda requisitos e indicadores para el diseño de los distintos elementos que constituyen el proceso didáctico a través de Internet; satisfacer las necesidades de los distintos grupos de usuarios, contenidos, metodología didáctica y escenarios de aprendizaje.
A diferencia de los medios off-line, con la teleformación contamos con un entorno similar al presencial a nivel de interacción, ya que podemos establecer una comunicación, incluso visual por video-conferencia, con los distintos actores del proceso formativo.
Además, hay otros elementos innovadores de la teleformación como es la posibilidad de adaptación continua de contenidos y actividades en función de la marcha del proceso de aprendizaje y necesidades del alumno o grupo de alumnos.
Es necesaria una estrecha colaboración entre las distintas instituciones educativas en la línea de extender y difundir las buenas prácticas a nivel regional, nacional, europeo e internacional a través de los distintos medios al alcance de la sociedad favoreciendo así la progresiva incorporación crítica de las posibilidades de la formación basada en Internet.   

1. Tomado del libro Cursos de Postgrado en Informática Educativa 1996-1999, Capítulo 5: "Teleformación a través de Internet. Una nueva modalidad de Aprendizaje Multimedia". Mariluz Cacheiro González (1998). UNED

domingo, 17 de junio de 2012

Entornos de aprendizaje digitales

Quise compartir esta nueva presentación de Manuel Area, donde describe los distintos tipos de entornos digitales, que me dispararon en algunas preguntas, quizás no tan "originales" sino más bien recurrentes:

Las diferencias en el rendimiento escolar, ¿ disminuyen cuando todos los estudiantes logran el mismo nivel de acceso a los recursos tecnológicos? ¿Realmente mejora el rendimiento con la introducción de las tecnologías en el aula?

Coincido con Dolors Reig en que las mayores posibilidades para el cambio en el aprendizaje no se encuentran en el sistema educativo en sí, sino en las actividades extraescolares y por supuesto en las comunidades de aprendizaje informal.

De la última entrevista que realizara para la revista Educación 3.0,  Area define la construcción del conocimiento refiriéndose a la enseñanza y el aprendizaje:


"La escuela reinventada sería lograr la generalización de nuevas prácticas educativas en todos los colegios y aulas, que por una parte potencien el aprendizaje significativo, experiencial, autónomo y colaborativo de los estudiantes, y que por otra, se desarrollen metodologias didácticas innovadoras que apuesten más por aprender a través del desarrollo de proyectos de investigación de problemas relevantes qeu por la repetición de lo que dicen los libros de texto".


Sin dudas entonces es necesario un cambio de metodologías y recursos de enseñanza, de manera de propiar a los estudiantes como protagonistas del proceso de aprendizaje.

 

jueves, 19 de abril de 2012

El edificio de la Educación a Distancia


Comparto en esta oportunidad, una presentación de Lorenzo García Aretio  en la nos presenta una metáfora, que él llama "la casita" para referirse a la estructura y partes componentes de un sistema de  Educación a Distancia.
Lo más llamativo, ¿o no? es que esta presentación tiene un poco más de 20 años y conserva aún su actualidad a pesar de lo imposible que resulta hoy no hablar de mediación tecnológica y entornos o plataformas virtuales cuando se habla de educación a distancia.

Aquí la presentación:



http://go.knovio.com/watch/455c067b07f14b3583aafd115660a5a2