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domingo, 11 de febrero de 2024

STEM y las tecnologías emergentes necesarias en un contexto de IA

STEM -en sus siglas en inglés- es un concepto que agrupa las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Fue acuñado en los años 90 por la National Science Foundation, para hacer referencia a una nueva manera de enseñar.


Cuando hablamos de enseñanza de STEM no nos referimos únicamente a la denominación de una serie de asignaturas o ámbitos de conocimiento independiente, sino también a una visión integradora de la enseñanza que interconecta con experiencias educativas de diferentes ámbitos. STEM no solo supone habilidades tecnológicas y digitales sino también habilidades interpersonales.

Sabemos que la Tecnología educativa contribuye en los procesos de comunicación de los diferentes recursos educativos, de tal forma que sirvan para mejorar los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Dentro de las líneas de investigación en Tecnología educativa hay aspectos que son relevantes para el estudio de STEM, como el análisis de la competencia digital a través de estrategias para la mejora de los procesos de enseñanza, como ser la clase invertida, la gamificación, la realidad aumentada o realidad virtual. Así, a medida que se consolida el enfoque, la implementación de la educación STEM en los planes de estudio de formación docente es clave para el desarrollo de la competencia digital docente y la integración de tecnologías emergentes como parte integral de la enseñanza de las ciencias.

En el marco de un enfoque pedagógico, se presenta una oportunidad para aprovechar las posibilidades que ofrece la Tecnología educativa para optimizar la enseñanza de los contenidos STEM. No se trata sólo de incorporar herramientas TIC en el aula, sino de integrarlas con una justificación e intencionalidad pedagógica clara mediante una acción didáctica planificada. Para ello, es clave la competencia digital docente, que va mucho más allá de usar las tecnologías, pues supone conocimientos y capacidades para poder llevar a cabo procesos de selección e integración curricular de estas tecnologías.

Adicionalmente, la inercia del sistema en su conjunto a los intentos de reforma e innovación que parten de las instancias de planeamiento entran en claro contraste con las experiencias disruptivas e innovadoras que surgen en la práctica cotidiana en múltiples escuelas y aulas. Esto abre a la pregunta sobre si no es necesario partir de una construcción desde abajo -las aulas y las prácticas docentes cotidianas- hacia arriba en las reformas curriculares o en las prácticas pedagógicas y de gestión, aunque también, y al mismo tiempo, sobre cómo potenciar el rol del Estado en sus intentos de reforma e innovación.

El libro Tecnologías y pedagogía para la enseñanza STEM presenta parte de este doble planteamiento al proponer aprovechar las condiciones que ya proporciona el marco normativo para la construcción de reformas desde abajo hacia arriba. La viabilidad de muchas de las reformas, sobre todo si se las concibe desde abajo hacia arriba, implica la creación de espacios en los cuales se pueda construir una práctica novedosa que responda a las nuevas necesidades que la sociedad propone a la escuela. Uno de estos espacios que consideramos indispensables es el de un aprendizaje basado en proyectos transversales a las disciplinas, entrelazados con los aprendizajes extraescolares cotidianos de los estudiantes y enmarcados en un tipo de evaluación formativa y procesual.

Hablar de tecnologías significa abordar uno de los contenidos propios de este ámbito disciplinar de las STEM, como son los algoritmos, el pensamiento computacional, la robótica, la programación, contenidos vinculados con la realidad virtual y aumentada, etc., pero a la par, significa trabajar con estas herramientas en tanto recursos para la enseñanza. “Es por tanto un contenido pero a la vez un recurso que debe ser integrado en una estrategia y una metodología de enseñanza” (pp 18). 

Hacer preguntas, indagar, plantear hipótesis, esbozar respuestas y repetir procesos, son fundamentales para desarrollar las competencias de pensamiento crítico, creatividad, expresión oral y escrita, entre otras, tan necesarias para el futuro no solo de la educación, sino de la sociedad en general. Podemos hablar así de un “movimiento maker” como paraguas de esta gran variedad de actividades que van desde la artesanía tradicional a la electrónica de alta tecnología, que incorpora también el interés en hacer cosas por uno mismo pero a la vez en colaboración con otros. 

La cultura maker constituye una filosofía para repensar nuestra forma de intervenir en el mundo y de comprender que los aprendizajes se materializan a través de la concreción de proyectos. Nos invita a pensar en que estamos en un proceso de revalorización del hacer como forma de aprendizaje, rescatando las enseñanzas de Seymour Papert y de las pedagogías activas . Es una invitación “al hacer para crear, en lugar del hacer para reproducir lo que ya está dado”. 

El libro Tecnologías y pedagogía para la enseñanza STEM se propone dar a conocer los enfoques educativos que implican trabajar desde la perspectiva STEM en el aula, así como las estrategias y recursos digitales que pueden utilizarse para trabajar en este ámbito. Sin dudas, trabajar contenidos STEM en las aulas es algo más que enseñar Ciencias y Matemáticas. implica incorporar metodologías específicas para enseñar STEM. 

El libro está organizado en dos bloques temáticos que recogen tanto una aproximación teórica y de investigación como una aproximación educativa innovadora desde la experiencia real y práctica de docentes en actividad en los diferentes niveles educativos. 

El primero de los bloques pone énfasis en cuestiones relacionadas con la enseñanza científica en el siglo XXI, abordando modelos y estrategias, así como también analiza algunas de las tecnologías avanzadas para la enseñanza de las STEM, como la robótica, realidad aumentada y realidad virtual, plataformas digitales, que se pueden incorporar en este ámbito y su impacto. Este primer bloque está conformado por 8 capítulos en los que se proponen proyectos como CREATE-Skills, un proyecto financiado por la Unión Europea cuya finalidad ha sido el uso de estrategias innovadoras y tecnologías digitales para para la enseñanza de STEM en educación primaria. En otro capítulo se presenta la relación existente entre las competencias digitales y los enfoques y la evolución de la enseñanza de las ciencias, aprendizaje basado en el juego y la gamificación para la enseñanza STEM, analizando estrategias didácticas y cómo se podrían utilizar en el aula. Adicionalmente, se expone el potencial de la impresión 3D en el mundo de la educación. Otro de los capítulos analiza cómo debemos plantear la formación docente ante los retos que supone la innovación en la enseñanza de STEM. Sin dudas, un nuevo enfoque implica necesariamente una adecuada capacitación del profesorado. Cerrando el bloque, un capítulo aborda un tema de gran interés social, que es la enseñanza y el trabajo con las STEM desde una perspectiva de género, haciendo al respecto un análisis profundo de la visión europea y latinoamericana. 

El segundo bloque presenta innovaciones y experiencias prácticas de enseñanza STEM apoyadas en tecnologías. Se centra en analizar experiencias reales de la enseñanza científica en distintos niveles y etapas para poder extraer de estas experiencias sugerencias, recomendaciones, recursos reutilizables e ideas prácticas. Se trata de conocer y abordar en profundidad los últimos enfoques y herramientas que se pueden utilizar en todos los niveles educativos para el desarrollo de las competencias científico-técnicas y la competencia digital, desde el enfoque de enseñanza centrada en las STEM. Se presentan recomendaciones básicas, estrategias y actividades para la enseñanza de las STEM en los distintos niveles educativos: educación infantil, primaria y secundaria. Así, los temas abordados en este bloque refieren al pensamiento computacional y las metodologías activas para la enseñanza de las STEAM con tecnologías en Educación Infantil y Primaria; La realidad virtual para el desarrollo de las competencias STEAM. El último capítulo se centra en la perspectiva universitaria, realizando un estudio de la relación existente entre tecnología, recursos digitales y su aplicación a las materias STEM. 

Un trabajo interdisciplinario y un enfoque de enseñanza basado en proyectos potencia básicamente la integración de Ciencia, Tecnología, Matemática e Ingeniería (STEM). Y todo esto no es posible si no propiciamos desde el aula estrategias metodológicas para establecer conexiones entre las actividades de creación y los contenidos curriculares, a través del trabajo colaborativo y la integración de otras capacidades que nos permitan conectar, contemplar, construir y continuar. Esta obra ofrece ideas muy potentes para pensar las disciplinas STEM como modelos pedagógicos que conectan con la vida real y las competencias del siglo XXI en la era la Inteligencia Artificial. 


Fuente: Revista Iberoamericana de Tecnología en Educación y Educación en Tecnología

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lunes, 16 de octubre de 2023

¿Transformar la educación desde la tecnología o transformar la tecnología desde la necesidad educativa?

La pregunta del título surge de la inspiración del artículo Preguntas educativas para la tecnología digital como respuesta. (Cristóbal Suarez Guerrero, Pablo Rivera, Martín Rebour).

El trabajo presenta una construcción de significado educativo de la tecnología, como resultado de codiseño en 5 grandes ámbitos o núcleos problemáticos de la pedagogía: Epistemológico, Finalidad educativa, Contenido, Didáctica, Evaluación.

Como tesis principal, acuerdo con Cristóbal Suarez en que "reducir  el  impacto  de  la tecnología  digital  en  la  educación  a  la  pregunta  sobre el “con qué educar”  no es suficiente  para entender y encarar el reto educativo de la tecnología".

Por otra parte, no  es  lo  mismo  hablar  de  tecnología  educativa  que  de tecnologías  de  la  educación.  De las múltiples preguntas que se pueden caracterizar en este ámbito, rescato del artículo las siguientes:

¿Es lo mismo hablar de educación y TIC, tecnología educativa y pedagogía digital?

¿Son  suficientes  los  métodos  de  investigación  educativa  actuales  para  aprehender  la complejidad del tejido socioeducativo en red?

•¿Existen  pedagogías  digitales  emergentes  o  solo  nuevos  conceptos  tecnológicos  en educación?

•¿Existe consumo tecnológico en educación o apropiación pedagógica de la tecnología?

•¿Es el e-learning la evolución digital de la tecnología educativa?

¿Cuál es el papel de la tecnología digital en la representación actual del conocimiento y la verdad?

•¿Qué problemas educativos resuelve la tecnología digital, y qué otros problemas añaden? y ¿cuáles amplifica?

Las tecnologías digitales constituyen el entorno en el que ya se desenvuelven la enseñanza y el aprendizaje. Están amplificando el concepto de alfabetización, modificando nuestra relación con los contenidos, demandando nuevas formas de enseñanza y aprendizaje y modificando también las fronteras entre lo formal y lo informal. 

En 1984, la UNESCO formuló una doble acepción del concepto de tecnología educativa

“... ha sido concebida como el uso para fines educativos de los medios nacidos de la revolución de las comunicaciones, como los medios audiovisuales, televisión, ordenadores  y otros tipos de hardware y software”.

“...en un sentido más amplio, como el modo sistemático de concebir, aplicar y evaluar el conjunto de procesos de enseñanza y aprendizaje, teniendo en cuenta a la vez, los recursos técnicos y humanos, y las interacciones entre ellos, como forma de obtener más efectiva”.

Las tecnologías han mostrado a través de los siglos cómo las comunidades han resuelto sus problemas cotidianos y han convivido con el mundo.  Así, desde mediados del siglo XX asistimos al nacimiento de la tecnología digital, y en los inicios de este siglo, presenciamos el crecimiento de las tecnologías, con la consecuente creación de redes sociales y académicas, espacios colaborativos, seguimos a personas en tiempo real.

En los comienzos del siglo XXI la tecnología educativa comenzó a experimentar un tiempo de reformulación provocado por la emergencia de nuevos paradigmas sobre las ciencias sociales, y por otro, por la revolución impulsada por las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC). En la actualidad,  podemos considerar la siguiente definición: 

“La Tecnología Educativa debe reconceptualizarse como espacio intelectual pedagógico, cuyo objetivo de estudio son los medios, las tecnologías de la información y la comunicación en cuanto a formas de representación, difusión y acceso al conocimiento en diversos contextos educativos:  escolaridad, educación no formal, educación informal, educación a distancia, educación superior. (Area Moreira, 2009, pp: 20)

Como hito significativo del siglo XXI, en marzo de 2020 el escenario digital tomó dimensiones impensadas, en particular, para propiciar la continuidad pedagógica en todos los niveles educativos. En este sentido, la tecnología educativa tomó una “ dimensión amplificada” con posibilidades para potenciar esta transformación en la enseñanza con inclusión de tecnología que tanto hemos teorizado. Pero...  ¿logró genuinamente transcender la perspectiva instrumental? 

 “la tecnología por sí misma no es transformadora. Es la escuela, la pedagogía, quienes son transformadoras” (Tanya Byron).

En acuerdo con Carlos Magro, en su artículo Educar la tecnología educativa, "la tecnología educativa debe entenderse de manera relacional como algo que siempre actúa en un contexto dado, y que interactúa con cuerpos y comportamientos; que se usa de manera diferente en entornos muy diversos."  

Las tecnologías digitales no son solo herramientas para interaccionar con el mundo y entre nosotros, sino que se han convertido en fuerzas ambientales, antropológicas, sociales e interpretativas que están creando y modelando nuestra realidad intelectual y física, cambiando nuestra comprensión de nosotros mismos, modificando cómo nos relacionamos entre nosotros y con nosotros mismos, y cómo interpretamos el mundo (Floridi, 2014, en Carlos Magro).

Y en este sentido, cabe considerar el terrero de la alfabetización digital y el desarrollo de las competencias digitales, bajo el paraguas de la Ciudadanía digital como contenido en sí mismo, e indispensable abordar en la educación formal. La educación digital, hoy no es patrimonio de un aula física, se desarrolla en entornos de aprendizaje muy heterogéneos,  atravesados por una cultura que se amplifica en redes y espacios digitales no formales e informales que merecen ser atendidos en la dimisión de una cultura y ciudadanía digital.

"La tecnología digital se impone de manera irreversible en la vida cotidiana del ciudadano contemporáneo, condicionando sus modos de percibir, pensar, comunicar y actuar" (Carlos Magro). 

Sin embargo, no debemos olvidarnos que las tecnologías no son neutrales, porque la educación tampoco lo es. Toda tecnología incorpora un posicionamiento epistemológico, político y social. (Postman, 1998).

Recupero una categoría interesante que menciona Magro, traída de Tim Fawns, denominada pedagogía entrelazada.

Una pedagogía que mire más allá de las ideas aisladas sobre tecnologías y metodologías, y busque combinaciones ‘situadas y enredadas’ de todos elementos involucrados en la actividad educativa. Reconocer el carácter relacional y situado de la tecnología educativa, asumir que la tecnología y la pedagogía están, inevitablemente, entrelazadas, nos abre posibilidades para abordar mejor los retos de la educación en un contexto tecnológico como el actual

Hoy, hablamos de entornos de aprendizaje, tecnologías emergentes como la RA y RV, también, de sistemas de gestión de aprendizaje y analíticas de aprendizaje.  Ya no es posible pensar una educación sin tecnología, en especial en tiempos en los que la Inteligencia Artificial ha irrumpido en la capa social de la manera que lo hizo con la apertura del chatGPT por la empresa OpenAI.

En estos tiempos, necesitamos "educar la tecnología educativa". Es decir, poder focalizar en el diseño y codiseño de tecnologías vinculadas a los contenidos, los propósitos y las relaciones educativas, integrado en los contextos sociales, culturales y técnicos. 

En tiempos saturados de tecnología como los actuales, es más importante que nunca reclamar lo educativo de la tecnología educativa (Carlos Magro).



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Referencias: 

Magro, C. Co.labora.red. Educar la tecnología educativa (02/12/2022). Disponible en:  https://carlosmagro.wordpress.com/2022/12/02/educar-la-tecnologia-educativa/

Suárez-Guerrero, C., Rivera-Vargas, P., & Rebour, M. (2020). Preguntas educativas para la tecnología digital como respuesta. Edutec. Revista Electrónica De Tecnología Educativa, (73), 7-22. https://doi.org/10.21556/edutec.2020.73.1733

martes, 10 de enero de 2023

Tendencias 2023 en tecnologías educativas

Las tendencias en tecnologías educativas para 2023 prometen ser interesantes y emocionantes, ya que la tecnología en educación continúa evolucionando de manera constante, en particular a partir del COVID19.

La evolución de la tecnología y su inmersión en la sociedad, están íntimamente ligados al impacto que ambos factores generen. Se hace difícil hablar de tecnologías aisladas como tendencias tecnológicas, más bien resulta de interés mostrar cómo y dónde están desplegando su mayor potencial y en combinación con qué otras tecnologías consiguen los resultados más impactantes. 

En este sentido, si consideramos como ejemplo a los sistemas de Inteligencia Artificial (IA), éstos posibilitan recopilar datos masivos acerca de las prácticas de enseñanza y aprendizaje que resultan más potentes en diferentes entornos. El docente cuenta con información para poder analizar el proceso realizado por cada alumno en relación con diversos factores contextuales y al ambiente particular en el que el aprendizaje ha tenido lugar. La IA colabora también en la identificación de posibles situaciones que obstaculizan el aprendizaje de los estudiantes.

Según el artículo publicado en E-learning actual, las tendencias más importantes que se esperan ver durante este año que inició recientemente son: 

  • Aumento y consolidación de la Inteligencia Artificial (IA)
  • Consolidación del aprendizaje móvil
  • Uso de la RA, RV y RE en educación 
  • Personalización y adaptabilidad en el aprendizaje 
  • Experiencias de gamificación

Este artículo fue elaborado con chatGPT, un sistema de conversación con IA programado por la empresa OpenIA. Un sistema que se encuentra en fase de prueba y ha captado la atención de los usuarios al final de 2022. Se puede acceder libremente y de manera gratuita a través de la web https://chat.openai.com/chat

En 2022 sin dudas hemos visto grandes cambios en IA, varios sectores han abrazado esta tecnología y las tendencias predicen que su relevancia será mayor durante este año, y la educación no puede permanecer al margen. Las contribuciones potenciales de la IA a la educación son grandes oportunidades que valen la pena indagar en este año.

¿Qué nos espera en 2023? Este artículo Las 10 grandes tendencias tecnológicas del año

A las mencionadas anteriormente: administración de múltiples instancias en la nube (Metacloud), uso de Blockchain en las arquitecturas tecnológicas, logística autónoma a partir del uso más frecuentes de robots para tareas automatizables (era de la hiperautomaticación) y la computación cuántica. 

Tenemos por delante un año para indagar en los retos que implica la IA para la investigación educativa, y fundamentalmente estar abiertos a la validación de esquemas que sirvan de guía para manejar tecnologías digitales basadas en datos en procesos de aprendizaje.

¡Feliz año nuevo 2023!


lunes, 12 de diciembre de 2022

Recalculando la enseñanza pospandemia en la Universidad: balance 2022

La pandemia del COVID19, como punto de inflexión, nos mostró la necesidad de transformar nuestras prácticas de enseñanza. En particular, este punto de inflexión se presentó a partir de la "variable digital" que, antes de la pandemia, o bien era marginal o sinónimo de innovación. Estas certezas nos permiten definir que no podemos volver atrás como si nada hubiera sucedido. No somos los mismos como docentes; pero nuestros estudiantes tampoco lo son.  Hemos rediseñado nuestras estrategias didácticas y construido saber didáctico en un hacer distinto. 

En otro sentido, necesitamos también reconocer que los escenarios contemporáneos plantean desafíos multidimensionales y complejos desde lo social, cultural, comunicacional, didáctico, cognitivo y por supuesto tecnológico. 

Estos rasgos deberían analizarse para comprender algunas tendencias en relación con las mutaciones vinculadas con los aprendizajes y los desafíos para la enseñanza universitaria. Como dice Mariana Maggio,  es necesario reinventar la docencia, en el marco provocado por la pandemia. Sin embargo, "la tarea no consiste solo en digitalización, sino en atender los grandes impactos presentes y futuros asociados a los problemas educativos estructurales".

 Comparto algunos interrogantes al respecto: 
  • ¿Qué papel tiene el docente y cómo lo desempeña en la clase? ¿Qué estrategias didácticas son mejores?
  • ¿Qué vale la pena ser enseñado con mediación tecnológica (sincrónica y asincrónica) y qué experiencias resultan vitales en la presencialidad física?
  • ¿Qué realizan los estudiantes? ¿Qué aplicaciones se necesitan para las actividades?
  • ¿Estamos documentando,  sistematizando estas experiencias en vistas a la construcción de nuevas categorías para la enseñanza universitaria?
  • ¿Qué contenidos circulan por las redes y pueden ser de expansión y de enriquecimiento de contenidos disciplinares centrales?
                           


 


    

 

 
Optar por profundidad y no por extensión: diseñar actividades que revistan sentido en relación con las trayectorias e intereses de nuestros/as estudiantes y no solo porque “son temas que hay que enseñar”: entender las actividades situadas y contextualizadas en relación con la práctica.

Proponer problemas reales y relevantes que no puedan resolverse con "teoría" unicamente; promover experiencias valiosas que dejen huella en el largo plazo y que se transfieran a aprendizajes perdurables.

Generar prácticas disruptivas, multiexpresivas, que inviten al codiseño junto con los/as estudiantes; que inviten a nuevas formas de repensar la enseñanza en consistencia con las transformaciones en los cambios de aprender y de construir conocimiento en los escenarios contemporáneos.

Diseñar clases con formatos diferentes, algunas utilizando la estrategia de "aula invertida", otras lúdicas, otras basadas en resolución de problemas, otras que ofrezcan el diseño de proyectos o prototipos relevantes en los que el estudiantado es parte de ese diseño, otras en cambios de roles donde los estudiantes son el centro genuino del aprendizaje.

En síntesis, prácticas de enseñanza alternativas que permitieron generar propuestas de actividades que lograron romper la secuencia lineal progresiva de la enseñanza, repensando tiempos y espacios.
Tal como expresábamos en el inicio, volver atrás como si la pandemia no hubiera ocurrido resultaría ingenuo y empobrecedor. 

En vistas a continuar investigando e indagando en 2023, comparto algunos interrogantes:
  • ¿Qué contenidos resultarán relevantes y será prioritario construir que no estén a un "clic" de distancia? 
  • ¿Cómo serán los aprendizajes en los próximos años? 
  • ¿Qué indicadores de seguimiento serán necesarios considerar para trayectorias educativas cada vez más heterogéneas? 
  • ¿Qué condiciones institucionales serán necesarias para habilitar cambios profundos en las próximas décadas? 
  • ¿Qué diálogos tendremos que construir con la comunidad educativa en su conjunto? 

Son necesarias transformaciones en la enseñanza universitaria considerando también los maneras de aprender cuando hay mediación tecnológica. En este sentido, una idea que vengo indagando y considero necesario dar atención en educación superior, es la generación de propuestas didácticas híbridas con doble puerta de acceso en su realización: desde los hogares y desde el aula. Pensar en otros modelos que contemplen la enseñanza digital implicará dar espacio a la planificación de propuestas y vincular esta experiencia digital para generar nuevas oportunidades de aprendizaje.

domingo, 4 de diciembre de 2022

¿Se consolida la enseñanza híbrida?

Recientemente me encuentro con este video de Manuel Area en el que sintetiza los elementos sustanciales que conciben una enseñanza híbrida en el nivel superior, como también las potencialidades en vistas a esta Pospandemia en la que nuestras vidas -y la sociedad en su conjuntos-, se han vuelto híbridas.  

Propone básicamente 4 grandes modelos para la enseñanza híbrida: 

1- Enseñanza presencial con cámara que supone una transmisión en simultáneo del entorno presencial a través de un sistema de videoconferencia: interacción SINCRÓNICA en distintos espacios físicos.

2- Enseñanza presencial + video reuniones que supone una mezcla de encuentros presenciales y otros virtualesInteracción SINCRÓNICA, o bien todas presenciales o todas a través de videoconferencia. 

3- Enseñanza presencial + aula virtual constituía por sesiones presenciales y trabajo autónomo en un  espacio virtual, sin presencia del docente: interacción SINCRÓNICA en espacio físico y ASINCRÓNICA online. 

4- Híbrido y flexible en el que el estudiante  "elige" considerando tres dimensiones:

  • canal: presencial o virtual
  • tiempo: sincrónico o asincrónico
  • metodología didáctica: aprendizaje por proyectos o aprendizaje por temas/ contenidos.

Este último modelo podemos decir que es emergente para la situación hoy de la mayoría de las instituciones de Educación Superior, no obstante, resulta de un gran potencial como oportunidad de una transformación educativa genuina. 


Más allá del modelo de preferencia, es necesario pensar la enseñanza híbrida como un "flujo de situaciones de aprendizaje" planificado bajo un diseño pedagógico, que contemple fundamentalmente una flexibilidad curricular y organizativa. Por supuesto, un ejercicio nada sencillo pero necesario.

En línea con esta propuesta, traigo un párrafo extraído de un informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo, y publicado en una entrada de comienzos de este año: 

"...la docencia híbrida no debe centrarse únicamente en alternar educación presencial con educación a distancia mediada por tecnología, sino que debe promover un uso más efectivo en el aula de las posibilidades de aprendizaje que ofrecen las herramientas digitales, con un mejor aprovechamiento de la tecnología para crear experiencias centradas en el alumno, que sean personalizadas, relevantes y atractivas" (BID, 2021: 7).

Finalmente, más allá de los marcos  o modelos institucionales que se elijan, para aprender y enseñar en escenarios híbridos de presencialidad y virtualidad hay que generar un esquema nuevo, no la mezcla de dos modalidades. Para esto, es clave tomar buenas decisiones en el uso de la tecnología, diferentes a las situaciones de uso de TIC en la enseñanza o de educación totalmente virtualizada y a distancia.

viernes, 16 de abril de 2021

Aprendizaje en un entorno digital ¿Hacia una sociedad del aprendizaje?


Si tenemos que elegir el aspecto sustancial que venían transitando las instituciones educativas antes de marzo 2020, sin dudas es la digitalización, esto es, "la digitalización de lo que ya teníamos: el libro de texto digitalizado, las búsquedas en Internet en vez de buscar en la biblioteca, la web informativa en lugar del tablón de anuncios, la sustitución de los volantes para las familias por el correo electrónico...

Podemos incorporar también "un mundo" de recursos multimedia y transmedia, como son: servicios de redes sociales, nuevos medios digitales, comunidades en línea, dispositivos móviles, juegos interactivos, herramientas de simulación, robótica, datos masivos... Estos nuevos recursos suelen entrar en contradicción con las metodologías tradicionales de la escuela, no obstante, durante el 2020 pudimos experimentar una inclusión en modo "exprés" en las prácticas docentes de estos recursos (herramientas y estrategias) que incorporan las tecnologías digitales, de manera bastante exitosa.

En la publicación  La larga y compleja marcha del CLIP al CLIC. Escuela y profesorado ante el nuevo reto digital, de Fundación Telefónica, es posible extraer un decálogo respecto al estado de la educación ante un entorno digital, y que sin dudas durante este último año se ha potenciado producto de la Pandemia y el uso exponencial que tomó la tecnología como recurso para la continuidad pedagógica:

1. El despliegue de los recursos digitales configura un nuevo ecosistema del aprendizaje que integra lo oral, lo impreso y lo digital; la enseñanza, la colaboración y la experimentación; el aula, el hogar y la comunidad. Hemos podido evidenciar que no son "complementarios", sino que se ha configurado en un "nuevo entorno" que seguramente permanecerá, más allá de las variantes y mutaciones que se vayan conformando.

2. Más que en el acceso, los verdaderos desafíos deberían posicionarse en la brecha digital en el tipo de uso, en el que se reproducen y amplían las desigualdades de capital cultural entre individuos, hogares y grupos sociales a lo largo de las viejas divisorias: clase, etnia, género, funcionalidad, ciudadanía, hábitat y territorio. Aquí, más que en el acceso, se encuentran los desafíos de la inclusión y la equidad.

3. La formación docente en el uso de los recursos digitales es inadecuada. Insignificante en la universidad, errática en el trabajo, sesgada hacia la informática de usuario en detrimento de la competencia pedagógica digital y sin vinculación a proyectos colaborativos. El énfasis de los productores de recursos se mueve hoy, por ello, hacia la formación y el coaching.

4. La mayoría de los docentes celebra la disponibilidad de recursos, pero se ve abrumada por su abundancia; reconoce que estos crean oportunidades, pero se declara sin tiempo para explorarlos; utiliza recursos libres o no, pero entiende poco de recursos abiertos; quiere tener la posibilidad de personalizar lo que use, pero produce y devuelve poco al procomún.

5. En el aprendizaje, como en todo lo relativo a la información, ya "no manda" el contenido sino el método, en especial la autodidaxia y la colaboración entre pares que crecen junto a la enseñanza, pero este horizonte suele ser ignorado y resistido por la institución y la profesión, con una fricción cada vez más intensa y clara entre cómo se aprende en la vida y en la escuela.

6. El acceso a la tecnología, por esencia cambiante, siempre será en grado desigual y con riesgo de exclusión, pero la tecnología digital cierra su brecha mucho más rápido que sus antecesores escolares, la imprenta y la lectoescritura, reduce más y en menor tiempo su coste y permite un uso prácticamente ilimitado y gratuito de la información.

7. Más allá de una metáfora ingeniosa sobre las actitudes generacionales, las distinciones  alumnos-nativos/docentes-inmigrantes, son un error y entraña el riesgo de la inacción. Los alumnos necesitan que la escuela fomente y oriente su alfabetización digital; los profesores tienen la obligación profesional de formarse para hacerlo.

8. La brecha invisible y más amenazante es la que se abre entre escuela y sociedad, profesor y alumno, intramuros y extramuros. La escuela es sobrepasada por la sociedad y, la enseñanza, por la tecnología, lo que amenaza con una creciente irrelevancia de la institución. 

9. La tecnología entra bien en la trastienda escolar (administración, preparación, comunicación), pero lo hace mal en el aula; cuando se acepta en esta, se suele someter a las viejas rutinas (la lección magistral, el estudio individual, el ritmo y el método únicos, la evaluación de resultados); los usos habituales fuera del aula son rechazados o temidos dentro de ella.

10. La innovación asociada a la tecnología tiene su mejor escenario en los niveles meso de equipos, centros y redes, con ventaja sobre los niveles macro de las políticas y micro del aula. Esto redobla la importancia de la dirección, los proyectos de centro y las iniciativas de colaboración entre estos, con carencias que se sienten más en la escuela pública.


Fuente: https://pedagogiaparaelexito.com/2017/05/07/principios-para-facilitar-el-aprendizaje-significativo/


¿Qué hacer en este momento crucial para la institución escolar?

Aunque estemos transitando un momento complejo, creo que es una oportunidad para:

  • Apostar sin ambigüedad por la renovación del ecosistema escolar, con la incorporación de los recursos digitales para atender a las nuevas alfabetizaciones.
  • Abrir las prácticas y actividades escolares a las nuevas prácticas y oportunidades de aprendizaje que se desarrollan en su entorno.
  • Crear una arquitectura sistémica de organización, posibilidades e incentivos que permitan y empujen a innovar a centros, equipos y profesores.
  • Buscar y apostar por formas de equipamiento y acceso universal viables y sostenibles a medio plazo, el único manejable.
  • Fomentar el uso de recursos abiertos, con el soporte necesario, y la competencia entre los productores de recursos comerciales.
  • Requerir y fomentar proyectos educativos que articulen y amparen la innovación tecnológica y organizativa en centros y aulas.
  • Facilitar y promover la colaboración en redes de profesionales, de centros y de cada centro particular con la comunidad a la que sirve.
  • Reestructurar a fondo la formación inicial del docente, que ha de garantizar la competencia en el nuevo entorno y su permanente capacidad de aprendizaje.
  • Reforzar la formación continua, orientándola al asesoramiento de los centros (proyectos) y la mentorización y el coaching de docentes (prácticas).

Porque, "... lo que no se sueña, no se construye...." (Juan Zafra)


martes, 2 de febrero de 2021

Tendencias educativas 2021 y tiempos de Pandemia

Llegó 2021 luego de un 2020 inesperado...

Releyendo las proyecciones previstas para el 2020, traigo aquí este post de Miguel Zapata sobre Tendencias educativas en el año de la rata en el que mencionaba estos temas que tomarían relevancia durante el año:
  • Ecologías del aprendizaje
  • Inteligencia artificial
  • Pensamiento computacional
  • Aprendizaje profundo
  • Microcredenciales
  • y el declive de los LMS o plataformas de aprendizajes.

En esta línea, el Observatorio del TEC de Monterrey publicaba las 7 tendencias tecnológicas en educación, en el que se destacan: 
Credenciales digitales. Son diplomas y microcredenciales granulares que se pueden compartir fácilmente, pero requieren pasar por un proceso de verificación de autenticidad. Actualmente existen varios proveedores externos que ya ofrecen este servicio.

Blockchain. Es una base de datos distribuida que no es regida por ninguna entidad y funciona como un libro contable mundial donde se registran transacciones digitales. Esto garantiza la autenticidad de la información registrada, facilitando la creación de relaciones de confianza entre los usuarios.

Asistentes virtuales (Chatbots). Es una interfaz conversacional de voz o texto que se puede utilizar en una variedad de casos como servicio al cliente, recursos humanos, entrenamiento, consultor de procesos.

Espacio de trabajo inteligente. La idea es aprovechar la digitalización de objetos físicos a través de la Internet de las cosas (IoT) para ofrecer nuevas maneras de trabajar, reservar recursos, coordinar servicios de las instalaciones y compartir información para colaborar. Se busca aumentar la eficiencia y efectividad. Esto genera ambientes de trabajo ágiles que dan valor a la experiencia del empleado.

Cómputo afectivo con inteligencia artificial. Utilizando inteligencia artificial se analiza el estado emocional del usuario a través de la visión computacional, voz y audio, sensores y software especializado. Esto puede detonar acciones como respuesta, buscando personalizar en tiempo real, el ambiente y los servicios que se prestan.
Espacio de trabajo inmersivo. Son ecosistemas de trabajo colaborativo cuyo principal motor es la realidad virtual, aumentada y mixta. Se accede a través de visores espaciales que ofrecen una solución para reuniones en las que se cuenta con la información y archivos de manera natural para tener así una solución más profunda. 
Realidad virtual colaborativa. Profesores y alumnos se encuentran en un espacio virtual diseñado específicamente para la clase donde se lleva a cabo la interacción, colaboración y el aprendizaje activo, proporcionando experiencias de aprendizaje en contenidos de aplicación real.

El impacto del COVID 19 ha sido decisivo para el crecimiento en el uso de estas tecnologías y más allá. Las instituciones educativas se han visto obligadas a entregar rápidamente al trabajo a distancia y los procesos en línea o virtuales. 

En este contexto entonces la incorporación de los LMS o plataformas en las instituciones se incrementó durante 2020, aunque me atrevo a decir que su "uso genuino" dista aún de un uso adecuado para la enseñanza. En este sentido, las predicciones de Zapata han sido acertadas (Recomiendo leer también los artículos Por qué las universidades empiezan a utilizar los campus virtuales I y II) 

Ha tomado también gran relevancia el concepto de webinar, y en particular la tecnología zoom como plataforma para llevar adelante los encuentros sincrónicos que han "sustituido" a las clases presenciales y eventos varios.  Comenzó también a instalarse el concepto de modelo híbrido o combinado para el desarrollo de la enseñanza. 

¿Qué pasó con los MOOC y las microcredenciales?  Durante los primeros meses en particular, incrementaron en más del 100% respecto a años anteriores los interesados en tomar capacitación gratuita y/o certificada. Pero, en este escenario, también actualizaron su modelo de negocio ofreciendo nuevas propuestas formativas, como los Itinerarios formativos o convenios con empresas y universidades para capacitar "a medida". Recomiendo la lectura de esta entrevista al CEO de Coursera.


¿Cómo estamos comenzando y qué nos depara el 2021?

Con un renacimiento de las grandes redes de aprendizaje en línea que habían batallado durante años y lograron posicionarse en tan solo 1 año junto a nuevas formas de gestionar la docencia.

Los modelos combinados, híbridos o integrados se han abierto camino, y se van a quedar de una u otra forma, con las modulaciones que sean precisas, según niveles educativos y disciplinas concretas. Y en esta tendencia, es momento también de repensar el diseño pedagógico de los LMS para aprovechar su potencial, incorporando, por ejemplo, herramientas de realidad virtual, analítica de datos e la Inteligencia Artificial para estar más cerca de nuestros estudiantes, acompañarlos en el el proceso de aprendizaje y mejorar el tratamiento de las prácticas de formación y evaluación.

Llegó febrero y es momento de comenzar a planificar bajo estas premisas...  


miércoles, 2 de diciembre de 2020

El rol del tecnólogo educativo durante los tiempos de Pandemia

El sábado 21 de noviembre tuve el honor de participar en el III Encuentro de docentes Aprendizaje y Tecnología: hacia un aprendizaje hiperhíbrido, desarrollado durante los días 21 y 22 de noviembre.

En el encuentro, compartí algunas reflexiones y prospectivas sobre el rol del tecnólogo educativo atravesado principalmente por esta Pandemia.

Durante marzo de 2020 el escenario digital tomó dimensiones impensadas, en particular, para propiciar la continuidad pedagógica en todos los niveles educativos. En este sentido, podemos decir que el rol del tecnólogo educativo toma una “ dimensión amplificada” con posibilidades para potenciar esta transformación en la enseñanza con inclusión de tecnología que tanto hemos teorizado. Para ello, es clave lograr trascender la perspectiva instrumental de la tecnología: “la tecnología por sí misma no es transformadora. Es la escuela, la pedagogía, quienes son transformadoras” (Tanya Byron)... y el rol del tecnólogo educativo es clave en este proceso.

En los comienzos del siglo XXI la tecnología educativa comenzó a experimentar un tiempo de reformulación provocado por la emergencia de nuevos paradigmas sobre las ciencias sociales, y por otro, por la revolución impulsada por las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC). En la actualidad,  podemos considerar la siguiente definición: 
La Tecnología Educativa debe reconceptualizarse como espacio intelectual pedagógico, cuyo objetivo de estudio son los medios, las tecnologías de la información y la comunicación en cuanto a formas de representación, difusión y acceso al conocimiento en diversos contextos educativos:  escolaridad, educación no formal, educación informal, educación a distancia, educación superior (Area Moreira, 2009, pp: 20)
Hoy Internet propicia la configuración propiamente de la tecnología educativa como campo de estudio dentro de la educación. Podemos identificar diferentes niveles de integración y uso de recursos de Internet, que van de lo simple a lo complejo, hasta escenarios virtuales de aprendizaje Las tecnologías hoy también suponen una formación y aprendizaje permanentes, propician diferentes formas de lectura, de escritura que nos llevan a nuevas alfabetizaciones que implican modelos y enfoques diferentes de enseñanza y de aprendizaje.
  • En este contexto, la actividad del tecnólogo educativo tiene múltiples alcances que pueden identificarse en las siguientes acciones:
  • Diseñar, planificar e implementar proyectos de tecnología educativa en distintos niveles de enseñanza. 
  • Asesorar a instituciones en temas de inclusión de tecnologías.
  • Producir material educativo para modalidades presenciales, semipresenciales y a distancia.
  • Realizar tareas de investigación en el campo y participar en equipos interdisciplinarios.

La tecnología educativa es un espacio de conocimiento pedagógico sobre los medios, la cultura y la educación en el que se cruzan las aportaciones de distintas disciplinas.  Los ámbitos de estudio de conocimiento de la tecnología educativa podrían decirse:
    • las aplicaciones y potencial pedagógico de los medios y recursos tecnológicos que pueden ser usados en los procesos de enseñanza y aprendizaje,
    • el papel y efectos de las tecnologías y medios en la configuración y difusión de la cultura y conocimiento en el desarrollo de proyectos y experiencias educativas innovadoras.

Entre las líneas de trabajo, podemos hacer una distinción de las siguientes categorías: 
  • Las tecnologías en la educación escolar: formación del profesorado en competencias digitales, integración pedagógica con TIC, aplicaciones didácticas de las TIC en las aulas, organización escolar y TIC.
  • Las tecnologías en la docencia universitaria: campus virtuales, diseño y desarrollo y evaluación de programas y cursos de educación a distancia.
  • Las tecnologías en la educación no formal: formación ocupacional a distancia, educación de adultos, museos, bibliotecas y otras redes sociales.
  • Desarrollo de materiales didácticos: multimedia educativo, entornos colaborativos a distancia, web educativas, cursos en línea.
  • Educación, Tecnología y Cultura: nuevas formas y prácticas culturales digitales. Efectos socioculturales de las TIC. Retos de la sociedad de la información.
  • Medios de comunicación social: TV educativa, series (Netflix), redes sociales.

La nueva realidad impuesta por el COVID-19 ha supuesto uno de los mayores desafíos que, hasta el momento, han tenido que hacer frente las instituciones educativas de tipo presencial, al tener que transitar de esta modalidad a una virtual y de emergencia. En concreto, la comunicación presencial en las aulas se ha tenido que apoyar en videoconferencias síncronas, las cuales han “ocupado” virtualmente un espacio que estaba regulado con anterioridad en las clases ordinarias. Entonces, nos preguntamos: 
¿Qué tener en cuenta en la transición de la educación presencial a la no presencial?
¿Hay que hacer todo lo que hacíamos en lo presencial y frente a una cámara?
¿De qué manera los aspectos que tenemos en cuenta en lo presencial se resignifican en lo virtual?
¿Cómo podemos utilizar las posibilidades que tenemos y adaptarlas a un contexto realista?

Tratando de dar respuesta a estos interrogantes, presento cinco dimensiones que considero claves para pensar el rol del tecnólogo educativo en un contexto de mayor virtualidad posCOVID-19. Aquí la presentación: 


Sin dejar de lado la brecha tecnológica que nos atraviesa, esta situación de emergencia global debiera ser el punto de partida definitivo para disipar fronteras arquitectónicas, consolidar procesos de innovación en las formas de enseñanza remota y naturalizar la cultura digital en la educación superior.  

Pensando en 2021, vamos a tener que  lidiar con las intermitencias que van a generar una presencialidad discontinua, entonces veo necesario capitalizar este año  para una integración del aprendizaje híbrido y la superación definitiva del binomio presencial-virtual.
Será necesario también resignificar el encuentro físico y el “nuevo” espacio de lo virtual. Necesitamos que el “traslado” de los estudiantes hacia el campus universitario sea de mayor relevancia a la que vivieron durante Pandemia.

Esta posible categorización propuesta por Cristóbal Cobo para pensar los distintos espacios y tiempos, combinando lo sincrónico/asincrónico/presencial/virtual nos ayuda a visualizar concretamente las amplias posibilidades que nos proporcionan las tecnologías.


Por otra parte, será importante centrarse en el diseño como tarea central de la docencia: el docente como diseñador de experiencias de aprendizaje teniendo en cuenta que la clase tradicional puede ser reemplazada por una clase grabada, en tanto que la experiencia inmersiva, en el campo, no.
En síntesis, aprovechar y vincular esta experiencia digital a nuestra realidad presencial, para generar nuevas oportunidades de aprendizaje.

*Referencia: Area Moreira, M. (2009). Manual electrónico Introducción a la Tecnología Educativa.