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lunes, 19 de mayo de 2014

Reflexiones sobre el rol docente en los nuevos ambientes mediados por TIC en enseñanza superior

El uso adecuado de las TIC en educación y en formación docente implican una transformación de las prácticas formativas y de las concepciones y modalidades de trabajo. Así, la capacitación docente no solo debería impactar en el trabajo en el aula, sea física o virtual, de un docente en particular, sino que tendría que lograr contagiar a otros docentes, invitándolos a un cambio o renovación. Este nuevo rol docente supondría convertirse en un facilitador o mediador del aprendizaje, y a la vez diseñador de situaciones de aprendizajes que incluyan tecnologías.
La función de facilitación en entornos mediados por tecnología es compleja ya que requiere conocer las características de la tarea en sí, las acciones a realizar, como así también las herramientas que necesitará para dicha tarea.
Partimos del concepto que la figura del facilitador no es la de un capacitador, sino la de un soporte que facilite el acercamiento a los contenidos curriculares a través de diferentes recursos didácticos y tecnológicos.
En el contexto actual, la función de facilitación por parte del profesor debería ocupar un lugar aún más relevante, dado que la incorporación de tecnologías y entornos virtuales colaborativos en el aula requieren del estudiante el desarrollo de nuevas competencias que demanda el mercado, tales como autoaprendizaje, comunicación escrita, acceso y filtrado de información, entre las principales.


Tomando a Torres Velandia (2001) podemos decir que un docente en este rol debería cumplir con las siguientes características:
•         Conocimiento de la disciplina y de los contenidos del curso.
•         Habilidad para guiar y sostener el aprendizaje y para explicar el contenido.
•         Cordialidad, amabilidad, accesibilidad, capacidad de aliento.
•         Capacidad de comunicación por diversos medios.
•         Actitud de interés hacia lo que dice o escribe el estudiante.
•         Empatía, o capacidad de ponerse en el lugar del otro.
•         Capacidad motivadora.
•         Compromiso y dedicación a la tarea.
•         Disposición para el trabajo en equipo.
•         Capacidad para organizar su tarea y la de sus estudiantes.
•         Habilidad para cooperar con otros colegas.

El concepto de competencias que propone Bosco (2007) se refiere a la posibilidad de desarrollar capacidades que permitan “usar funcionalmente los conceptos y habilidades en contextos diferentes” (Bosco, 2007: 134). En el caso particular de las competencias vinculadas con las TIC, estas capacidades trascienden a dichas tecnologías.
Manuel Area (2006) sugiere considerar cuatro dimensiones para clasificar las competencias:
  • Dimensión instrumental
  • Dimensión cognitiva
  • Dimensión actitudinal
  • Dimensión axiológica
Así, la capacitación no sólo tiene que apuntar a la adquisición de habilidades tecnológicas específicas para el uso de las TIC como recurso, sino que debe promover el uso crítico de las tecnologías desde actitudes positivas hacia la comunicación, colaboración y construcción del conocimiento.

Una pregunta que invita a la reflexión es  ¿Cuál sería el modelo ideal de competencias de un docente facilitador en el marco de un modelo orientado al aprendizaje en lugar de su condición transmisiva?
El modelo ideal tendría que permitir convertir saberes en competencias, facilitando al docente el desarrollo de las funciones tutoriales con éxito. Así, una primera aproximación de competencias de un facilitador, tanto necesarias como deseables, se presentan en la siguiente tabla:



 Competencias
Necesarias
Deseables
Cognitivas
Capacidad de abstracción, inducción, deducción, análisis y síntesis
Capacidad para reconocer modelos y conexiones ante determinadas situaciones
Habilidad de comunicarse en forma escrita eficazmente

Habilidad para resolver problemas
Capacidad para evaluar su propio desempeño
Sociales
Habilidad para trabajar en distintos contextos y con diferentes personas
Motiva y conduce hacia metas comunes
Flexibilidad para trabajar en equipo
Reconoce la diversidad y multiculturalidad
Habilidad para negociar

Pedagógicas
Habilidad para propiciar el aprendizaje colaborativo en red
Capacidad creativa
Técnicas
Posee conocimientos avanzados sobre procesadores de texto, planilla de cálculo, programas de presentación.
Posee conocimientos sobre hardware y software específicos como ser plataformas educativas y sus herramientas.
Investigativas
Habilidad para generar y difundir conocimiento
Lograr identificar paradigmas de investigación científicos
Tabla: Competencias necesarias y deseables del docente

La tecnología permite llevar a cabo procesos de enseñanza ricos que promuevan el desarrollo de las competencias que hemos llamado deseables, ya que facilita intercambiar información, desarrollar trabajos colaborativos, plantear situaciones propias de la metodología para la resolución de situaciones problemáticas, etc.
Por otra parte, las actividades de reflexión y de discusión estimulan el intercambio de ideas y la realización de aportes y comentarios, es por ellos que es fundamental propiciar este tipo de actividades, y en un clima de intercambio ameno que motive la participación:
En este marco de construcción, el facilitador debería:
  “Estimular la participación y el compromiso de cada participante, utilizando y promoviendo al máximo los soportes multimediales de consulta, comunicación y aprendizaje.
  Realizar una devolución rápida de las inquietudes, permitiendo sostener el aprendizaje autónomo que realizan los estudiantes.  (Lugo y Schulman, 1999: 115)

La formación docente para el uso apropiado de TIC en el nivel superior de enseñanza posee múltiples variables vinculadas. La necesidad de cambios profundos por parte del docente tiene que ser acompañada por una gestión institucional que posibilite al docente no solo de nuevas herramientas y recursos sino de acción y reflexión que permitan un uso crítico en sus prácticas en el aula.
Un aspecto clave a tener en cuenta es la conformación de equipos interdisciplinarios, de manera de potenciar la adquisición de habilidades y competencias, tanto tecnológicas como didácticas, que conlleven a generar procesos de interacción a través de comunidades virtuales.

Continuará...... 
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Referencias
Area, M. (2006). La integración escolar de las nuevas tecnologías. Entre el deseo y la realidad. Universidad de la Laguna. Disponible en: http://webpages.ull.es/users/manarea

Bosco, A. (2007) Profesores y estudiantes haciéndose competentes con las TICs. Una visión global. En Cabello, R. y Levis, D. (2007). Medios Informáticos en la educación a principios del siglo XXI. Prometeo. Buenos Aires.
Casamayor, G. (2008). La formación online. Una mirada integral sobre el e-learning, b-learning. Ed. Graó, Barcelona.
Lugo, M.; Shulman, D. “Capacitación a Distancia: acercar la lejanía”. Bs. As.1999
Torres Velandia, A. (2001): La formación, en ambientes virtuales, de docentes tutores para los sistemas de educación superior a distancia. Facultad de Economía, UNAM.




lunes, 6 de mayo de 2013

Nuevas alfabetizaciones en la era digital


Los nuevos tiempos han generado nuevos actores, tales como Internet, la telefonía móvil, los videojuegos, que están modificando nuestra experiencia en múltiples aspectos: comunicación, ocio, trabajo, aprendizaje (Area, 2012), y ofreciendo a su vez un variado espectro de herramientas que pueden ayudar a transformar las clases actuales en entornos de conocimiento interactivos y centrados en el alumno. Sin embargo, es importante tener presente que ninguna tecnología, por más avanzada que resulte, puede reemplazar la intervención docente.
 
Mientras la educación formal ha determinado los ejes principales de la formación de la sociedad, en la era del conocimiento el espacio informal está rompiendo las barreras espacio-temporales gracias a las nuevas dimensiones que facilita la tecnología. Por ello, el ámbito del aprendizaje informal, desarrollado a través de Internet, constituye un importante foco de atención, abarcando el uso de recursos que están disponibles en Internet en procesos de aprendizaje autónomo pero también acceso a actividades de formación continua.La diferencias en el uso de redes, más que entre niveles de enseñanza las encontramos en la situación de enseñanza:
  • Enseñanza y aprendizaje en gran grupo
  • Autoestudio individual en campus
  • Trabajo tutorial en pequeños grupos.
 Hablar de Comunidades virtuales de aprendizaje, requiere hacer referencia a tres aspectos.-   Cómo se aprende en comunidad
-  La implicación del alumno en actividades de grupo
-  El incremento de la autonomía y la responsabilidad del alumno en el proceso de aprendizaje
En cuanto a la enseñanza universitaria, las TIC deben configurar un sistema mixto que combinan la enseñanza presencial convencional con acciones apoyadas en las TIC(videoconferencias, materiales multimediales, etc.). Multitud de experiencias de enseñanza virtual, aulas virtuales pueden encontrarse en nuestras universidades, que constituye una oferta de de cursos de especialización, de formación permanente que utiliza de forma intensiva Internet, tanto como un gran banco de recursos como de un medio de comunicación. 
Aparición de entornos interactivos y colaborativos para la educación con enormes posibilidades comunicativas. Así, la existencia de comunidades virtuales como redes telemáticas y de personas para mantener y ampliar la comunicación.




sábado, 16 de febrero de 2013

Competencias comunicativas en un modelo semipresencial: análisis de un aula virtual

El pasado jueves 14 de febrero 2013 participé a través del sistema de multiconferencias de la UIB, Palmas de Mallorca, de las IV Jornadas Internacionales de Campus Virtuales.

Agradezco al Comité Organizador por la excelente gestión y predisposición desde el primer contacto que comenzó allá por noviembre 2012 con el envío del artículo.

Dejo la presentación del tema que compartí en las jornadas, junto a algunas inquietudes que quisiera aprovechar este espacio para socializar:



En situaciones de enseñanza presencial  intervienen múltiples mediadores del conocimiento, tales como la tiza, el pizarrón, los manuales, libros..., en tanto en una instancia no presencial el entorno se desmaterializa y pasa a ser una representación, un soporte para la comunicación: la virtualidad posibilita estar con otros aunque no estén.
Podemos entonces preguntarnos: ¿Qué tipo de interacción permite a los individuos ser parte de un mismo espacio y vincularse allí con personas, lugares y objetos a la distancia? ¿Cómo hacer para relacionarse sólo con representaciones ya no dotadas de características "palpables"? (Halaban, 2010:63).

Estar físicamente juntos en un aula posibilita intervenir con opiniones, comentarios, réplicas, argumentaciones  sobre el contenido, ¿cómo se logra la participación en una modalidad virtual?
Podemos decir que se logra a través de espacios de debate, sea leyendo y/o escribiendo. "Escribir" sería el equivalente de hablar en una clase presencial, en tanto "leer" lo sería para con la actividad de escuchar (Halaban, 2012:80).

Así, espacios sociales distintos implican también tipos diferentes de mensajes. Por ello, los intercambios comunicativos implican usos lingüísticos que deben ajustarse en cada caso ya que, a pesar de ser virtuales  no dejan de ser espacios sociales y, por lo tanto, la producción discursiva de cada participante estará condicionada por los roles, sentidos y contextos de la situación comunicativa en cuestión.

También es cierto que, ser parte activa en estos espacios requiere de un esfuerzo adicional en relación a las tareas en las instancias presenciales, es necesario un feedback continuo, tanto a nivel individual como grupal, involucrando a alumnos y docentes.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Competencias comunicativas en un entorno virtual


Chan (2000) plantea que las competencias comunicativas necesarias para la educación a distancia son la expresión, la capacidad de escucha y la interpretación, pues implican el esfuerzo por darse a entender y por comprender al otro, en la complejidad y profundidad que ambas acciones implican.

Es posible entonces inferir que las competencias comunicativas no se reducen al manejo instrumental del lenguaje y tampoco de las tecnologías, son conceptos integrales que abarcan el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permiten realizar una función específica.

En situaciones de enseñanza presencial, intervienen múltiples mediadores del conocimiento, tales como la tiza, el pizarrón, los manuales, libros, etc.; en tanto en una instancia no presencial, el entorno se desmaterializa y pasa a ser una representación, un soporte para la comunicación: la virtualidad posibilita estar con otros aunque no estén.

Nos preguntarnos:
 
¿Qué nuevo tipo de interacción permite a los individuos ser parte de un mismo espacio y vinculándose allí con personas, lugares y objetos a la distancia? ¿Cómo hacer para relacionarse sólo con representaciones ya no dotadas de características “palpables”? (Halaban, 2010: 63).
 
 
 
Espacios sociales distintos implican también tipos diferentes de mensajes. Por ello, los intercambios comunicativos implican usos lingüísticos que deben ajustarse en cada caso, ya que, a pesar de ser virtuales no dejan de ser espacios sociales, y por lo tanto, la producción discursiva de cada participante estará condicionada por los roles, sentidos y contextos de la situación comunicativa en cuestión.
 
Estar físicamente juntos en un aula posibilita intervenir con opiniones, comentarios, réplicas, argumentaciones sobre el contenido ¿Cómo se logra la participación en una modalidad virtual?

La participación se logra a través de espacios de debate, sea leyendo y/o escribiendo. “Escribir” sería el equivalente de hablar en una clase presencial, en tanto “leer” lo sería para con la actividad de escuchar (Halaban, 2010:80).

Ser parte activa en estos espacios y redes digitales requiere de un esfuerzo adicional en relación a las tareas en las instancias presenciales. Asi, es necesario el feedback continuo tanto individual y grupal por parte del profesor. Los alumnos necesitan orientación para el mejor uso de los recursos, como el foro. También esperan recibir respuestas de aquellos que publican desde el punto de vista de contenido.
Podemos decir entonces que, la posibilidad de generar un proceso de intercambio dependerá de la decisión de docentes y estudiantes de involucrarse con más tiempo y esfuerzo, lo cual implica disponibilidad para la lectura de los mensajes y la ilación de secuencias de interacciones
 
Creo que estamos transitando una etapa en el ámbito educativo universitario quizás oportuno para comenzar a generar estrategias de cambios profundos a nivel estructural en el mediano plazo. Aunque tal vez lo más conveniente sea poder comenzar desde el aula.
 
Dejo una pregunta, que también forma parte de una reflexión que vengo sosteniendo en estos últimos tiempos:
 
¿Es posible concluir que docentes y alumnos se sientan más cómodos dentro del paradigma actual de la Universidad, en el que los profesores continúan siendo  los que “poseen” el conocimiento de la disciplina, mientras que los alumnos pasivos, esperan incorporar los conocimientos más por el “peso” de la repetición que por el de la construcción?


 
Fuente:
 
CHAN NUÑEZ, E. (2000) Entre la tecnofobia y la tecnofilia: el desafío de una comunicación educativa. Revista La Tarea: Nuevas tecnologías en educación. Nro. 12. Publicado en http://www.latarea.com.mx/indices/indice12.htm
HALAN, P. La comunicación virtual en la educación a distancia. Ediciones Ciccus. Argentina, 2010.