viernes, 16 de abril de 2021

Aprendizaje en un entorno digital ¿Hacia una sociedad del aprendizaje?


Si tenemos que elegir el aspecto sustancial que venían transitando las instituciones educativas antes de marzo 2020, sin dudas es la digitalización, esto es, "la digitalización de lo que ya teníamos: el libro de texto digitalizado, las búsquedas en Internet en vez de buscar en la biblioteca, la web informativa en lugar del tablón de anuncios, la sustitución de los volantes para las familias por el correo electrónico...

Podemos incorporar también "un mundo" de recursos multimedia y transmedia, como son: servicios de redes sociales, nuevos medios digitales, comunidades en línea, dispositivos móviles, juegos interactivos, herramientas de simulación, robótica, datos masivos... Estos nuevos recursos suelen entrar en contradicción con las metodologías tradicionales de la escuela, no obstante, durante el 2020 pudimos experimentar una inclusión en modo "exprés" en las prácticas docentes de estos recursos (herramientas y estrategias) que incorporan las tecnologías digitales, de manera bastante exitosa.

En la publicación  La larga y compleja marcha del CLIP al CLIC. Escuela y profesorado ante el nuevo reto digital, de Fundación Telefónica, es posible extraer un decálogo respecto al estado de la educación ante un entorno digital, y que sin dudas durante este último año se ha potenciado producto de la Pandemia y el uso exponencial que tomó la tecnología como recurso para la continuidad pedagógica:

1. El despliegue de los recursos digitales configura un nuevo ecosistema del aprendizaje que integra lo oral, lo impreso y lo digital; la enseñanza, la colaboración y la experimentación; el aula, el hogar y la comunidad. Hemos podido evidenciar que no son "complementarios", sino que se ha configurado en un "nuevo entorno" que seguramente permanecerá, más allá de las variantes y mutaciones que se vayan conformando.

2. Más que en el acceso, los verdaderos desafíos deberían posicionarse en la brecha digital en el tipo de uso, en el que se reproducen y amplían las desigualdades de capital cultural entre individuos, hogares y grupos sociales a lo largo de las viejas divisorias: clase, etnia, género, funcionalidad, ciudadanía, hábitat y territorio. Aquí, más que en el acceso, se encuentran los desafíos de la inclusión y la equidad.

3. La formación docente en el uso de los recursos digitales es inadecuada. Insignificante en la universidad, errática en el trabajo, sesgada hacia la informática de usuario en detrimento de la competencia pedagógica digital y sin vinculación a proyectos colaborativos. El énfasis de los productores de recursos se mueve hoy, por ello, hacia la formación y el coaching.

4. La mayoría de los docentes celebra la disponibilidad de recursos, pero se ve abrumada por su abundancia; reconoce que estos crean oportunidades, pero se declara sin tiempo para explorarlos; utiliza recursos libres o no, pero entiende poco de recursos abiertos; quiere tener la posibilidad de personalizar lo que use, pero produce y devuelve poco al procomún.

5. En el aprendizaje, como en todo lo relativo a la información, ya "no manda" el contenido sino el método, en especial la autodidaxia y la colaboración entre pares que crecen junto a la enseñanza, pero este horizonte suele ser ignorado y resistido por la institución y la profesión, con una fricción cada vez más intensa y clara entre cómo se aprende en la vida y en la escuela.

6. El acceso a la tecnología, por esencia cambiante, siempre será en grado desigual y con riesgo de exclusión, pero la tecnología digital cierra su brecha mucho más rápido que sus antecesores escolares, la imprenta y la lectoescritura, reduce más y en menor tiempo su coste y permite un uso prácticamente ilimitado y gratuito de la información.

7. Más allá de una metáfora ingeniosa sobre las actitudes generacionales, las distinciones  alumnos-nativos/docentes-inmigrantes, son un error y entraña el riesgo de la inacción. Los alumnos necesitan que la escuela fomente y oriente su alfabetización digital; los profesores tienen la obligación profesional de formarse para hacerlo.

8. La brecha invisible y más amenazante es la que se abre entre escuela y sociedad, profesor y alumno, intramuros y extramuros. La escuela es sobrepasada por la sociedad y, la enseñanza, por la tecnología, lo que amenaza con una creciente irrelevancia de la institución. 

9. La tecnología entra bien en la trastienda escolar (administración, preparación, comunicación), pero lo hace mal en el aula; cuando se acepta en esta, se suele someter a las viejas rutinas (la lección magistral, el estudio individual, el ritmo y el método únicos, la evaluación de resultados); los usos habituales fuera del aula son rechazados o temidos dentro de ella.

10. La innovación asociada a la tecnología tiene su mejor escenario en los niveles meso de equipos, centros y redes, con ventaja sobre los niveles macro de las políticas y micro del aula. Esto redobla la importancia de la dirección, los proyectos de centro y las iniciativas de colaboración entre estos, con carencias que se sienten más en la escuela pública.


Fuente: https://pedagogiaparaelexito.com/2017/05/07/principios-para-facilitar-el-aprendizaje-significativo/


¿Qué hacer en este momento crucial para la institución escolar?

Aunque estemos transitando un momento complejo, creo que es una oportunidad para:

  • Apostar sin ambigüedad por la renovación del ecosistema escolar, con la incorporación de los recursos digitales para atender a las nuevas alfabetizaciones.
  • Abrir las prácticas y actividades escolares a las nuevas prácticas y oportunidades de aprendizaje que se desarrollan en su entorno.
  • Crear una arquitectura sistémica de organización, posibilidades e incentivos que permitan y empujen a innovar a centros, equipos y profesores.
  • Buscar y apostar por formas de equipamiento y acceso universal viables y sostenibles a medio plazo, el único manejable.
  • Fomentar el uso de recursos abiertos, con el soporte necesario, y la competencia entre los productores de recursos comerciales.
  • Requerir y fomentar proyectos educativos que articulen y amparen la innovación tecnológica y organizativa en centros y aulas.
  • Facilitar y promover la colaboración en redes de profesionales, de centros y de cada centro particular con la comunidad a la que sirve.
  • Reestructurar a fondo la formación inicial del docente, que ha de garantizar la competencia en el nuevo entorno y su permanente capacidad de aprendizaje.
  • Reforzar la formación continua, orientándola al asesoramiento de los centros (proyectos) y la mentorización y el coaching de docentes (prácticas).

Porque, "... lo que no se sueña, no se construye...." (Juan Zafra)


jueves, 11 de febrero de 2021

Enseñar por capacidades en la Formación Docente Inicial en un contexto de virtualidad de emergencia

Comparto este artículo presentado en el 53 Encuentro de Centros Innovadores 25-11-20.

Aquí una síntesis.... 

Al igual que en la presencialidad, en la virtualidad, el diseño de actividades de aprendizaje y de evaluación podemos decir que son dos caras de una misma moneda. Así, en el diseño de las actividades es importante pensar en 3 elementos sustanciales: el recurso, la colaboración y el acompañamiento (Gross, 2011) ¿Qué pasa cuando estos elementos los pensamos en clave de capacidades o aptitudes para el aprendizaje?

En el relato de esta experiencia, se presenta un enfoque de enseñanza por aptitudes para la formación docente y algunas estrategias que se implementaron en esta docente de emergencia remota COVID-19.

¿Es posible pensar en un aprendizaje efectivo e inclusivo en un entorno virtual?

Dentro de las ventajas que se atribuyen a la virtualidad es su flexibilidad, lo que posibilita entonces implementar propuestas educativas organizadas y apropiadas a la realidad que estamos viviendo.

Esta flexibilidad requiere también de parte de los alumnos mayores dosis de autonomía, reflejada en capacidades como la organización de sus tiempos, la planificación de rutinas de trabajo, la perseverancia y la capacidad de autoevaluarse.

Si bien la planificación tuvo que ser repensada para un nuevo contexto, que se ha caracterizado por muchos como “de emergencia”, planificar por capacidades o aptitudes en todas las asignaturas, nos facilitó el proceso intempestivo de cambio hacia la virtualidad, tanto para los estudiantes como para el equipo docente.

Ese repensar, por supuesto permitió aprovechar también la inclusión de las tecnologías para desarrollar capacidades y habilidades como la gestión efectiva, la autorregulación y de priorizar contenidos para la organización del aprendizaje.

Ver el artículo


Desde AQUÍ se puede acceder a la presentación visual y, AQUÍ comparto el enlace directo a la presentación digital.


También dejo la presentación realizada en el Congreso TED Entramar 2021 realizado durante los días 18 y 19 de febrero. 

martes, 2 de febrero de 2021

Tendencias educativas 2021 y tiempos de Pandemia

Llegó 2021 luego de un 2020 inesperado...

Releyendo las proyecciones previstas para el 2020, traigo aquí este post de Miguel Zapata sobre Tendencias educativas en el año de la rata en el que mencionaba estos temas que tomarían relevancia durante el año:
  • Ecologías del aprendizaje
  • Inteligencia artificial
  • Pensamiento computacional
  • Aprendizaje profundo
  • Microcredenciales
  • y el declive de los LMS o plataformas de aprendizajes.

En esta línea, el Observatorio del TEC de Monterrey publicaba las 7 tendencias tecnológicas en educación, en el que se destacan: 
Credenciales digitales. Son diplomas y microcredenciales granulares que se pueden compartir fácilmente, pero requieren pasar por un proceso de verificación de autenticidad. Actualmente existen varios proveedores externos que ya ofrecen este servicio.

Blockchain. Es una base de datos distribuida que no es regida por ninguna entidad y funciona como un libro contable mundial donde se registran transacciones digitales. Esto garantiza la autenticidad de la información registrada, facilitando la creación de relaciones de confianza entre los usuarios.

Asistentes virtuales (Chatbots). Es una interfaz conversacional de voz o texto que se puede utilizar en una variedad de casos como servicio al cliente, recursos humanos, entrenamiento, consultor de procesos.

Espacio de trabajo inteligente. La idea es aprovechar la digitalización de objetos físicos a través de la Internet de las cosas (IoT) para ofrecer nuevas maneras de trabajar, reservar recursos, coordinar servicios de las instalaciones y compartir información para colaborar. Se busca aumentar la eficiencia y efectividad. Esto genera ambientes de trabajo ágiles que dan valor a la experiencia del empleado.

Cómputo afectivo con inteligencia artificial. Utilizando inteligencia artificial se analiza el estado emocional del usuario a través de la visión computacional, voz y audio, sensores y software especializado. Esto puede detonar acciones como respuesta, buscando personalizar en tiempo real, el ambiente y los servicios que se prestan.
Espacio de trabajo inmersivo. Son ecosistemas de trabajo colaborativo cuyo principal motor es la realidad virtual, aumentada y mixta. Se accede a través de visores espaciales que ofrecen una solución para reuniones en las que se cuenta con la información y archivos de manera natural para tener así una solución más profunda. 
Realidad virtual colaborativa. Profesores y alumnos se encuentran en un espacio virtual diseñado específicamente para la clase donde se lleva a cabo la interacción, colaboración y el aprendizaje activo, proporcionando experiencias de aprendizaje en contenidos de aplicación real.

El impacto del COVID 19 ha sido decisivo para el crecimiento en el uso de estas tecnologías y más allá. Las instituciones educativas se han visto obligadas a entregar rápidamente al trabajo a distancia y los procesos en línea o virtuales. 

En este contexto entonces la incorporación de los LMS o plataformas en las instituciones se incrementó durante 2020, aunque me atrevo a decir que su "uso genuino" dista aún de un uso adecuado para la enseñanza. En este sentido, las predicciones de Zapata han sido acertadas (Recomiendo leer también los artículos Por qué las universidades empiezan a utilizar los campus virtuales I y II) 

Ha tomado también gran relevancia el concepto de webinar, y en particular la tecnología zoom como plataforma para llevar adelante los encuentros sincrónicos que han "sustituido" a las clases presenciales y eventos varios.  Comenzó también a instalarse el concepto de modelo híbrido o combinado para el desarrollo de la enseñanza. 

¿Qué pasó con los MOOC y las microcredenciales?  Durante los primeros meses en particular, incrementaron en más del 100% respecto a años anteriores los interesados en tomar capacitación gratuita y/o certificada. Pero, en este escenario, también actualizaron su modelo de negocio ofreciendo nuevas propuestas formativas, como los Itinerarios formativos o convenios con empresas y universidades para capacitar "a medida". Recomiendo la lectura de esta entrevista al CEO de Coursera.


¿Cómo estamos comenzando y qué nos depara el 2021?

Con un renacimiento de las grandes redes de aprendizaje en línea que habían batallado durante años y lograron posicionarse en tan solo 1 año junto a nuevas formas de gestionar la docencia.

Los modelos combinados, híbridos o integrados se han abierto camino, y se van a quedar de una u otra forma, con las modulaciones que sean precisas, según niveles educativos y disciplinas concretas. Y en esta tendencia, es momento también de repensar el diseño pedagógico de los LMS para aprovechar su potencial, incorporando, por ejemplo, herramientas de realidad virtual, analítica de datos e la Inteligencia Artificial para estar más cerca de nuestros estudiantes, acompañarlos en el el proceso de aprendizaje y mejorar el tratamiento de las prácticas de formación y evaluación.

Llegó febrero y es momento de comenzar a planificar bajo estas premisas...