“Con la revolución de Internet, aprendimos que la tecnología no se compone de objetos ajenos a lo social y a la cultura, que no existe tecnología que nazca inmaculada en el campo técnico. La tecnología realmente existente nace cuando la sociedad la acepta y la adopta en su contexto cultural. Y a la vez, la sociedad necesita del cambio tecnológico permanente para su sustento” (Artopoulos, 2026, pp 20).
En tiempos de Inteligencia Artificial, destaco #2 palabras de la cita: Aceptación - Adopción.
En este sentido, experimenté una situación de “desacople” en un contexto cultural tecnológico entre humano/IA-Agéntica.
Hace unos días gestioné el pedido de turnos para realizar 3 estudios distintos con un asistente conversacional. Con muy pocas instrucciones, con órdenes incluídas, concatenó con precisión los 3 turnos con horarios- médicos- localización dentro del Centro médico.
Técnicamente, los profesionales asignados a cada estudio contaban con la información necesaria para realizar los respectivos estudios.
El primer desacople máquina/ humano apareció cuando,10 minutos antes del primer turno, llegué a la Recepción:
2 veces tuve que sacar número para ser atendida en la recepción,
3 recepciones tuve para sortear
1 planilla en papel para validar uno de los turnos, gestionada por personal de seguridad.
demora de todas las atenciones porque el sistema estaba “lento”.
Conclusión: ninguno de los 3 estudios los realicé en los horarios asignados originalmente, y en los 3 casos, los médicos habían llamado mi apellido (segundo desacople máquina/ humano), cuando yo estaba en el intento de completar el ingreso en “las recepciones”.
¿Una adopción humana tardía? ¿Una no aceptación de una tecnología emergente?
Una Inteligencia Artificial Agéntica que aún no parece estar integrada a un sistema que, tal vez, necesite ser no adaptado, sino redefinido desde su estructura de gestión.
No estamos en presencia de una herramienta tecnológica más, sino de un entramado sociotécnico mucho más complejo, de una metatecnología, como define Flavia Costa, que tenemos que comprender críticamente.
Abordar la IA como un entramado sociotécnico complejo implica comprender que no se trata de algoritmos, plataformas o modelos de lenguaje, sino de un conjunto de relaciones que articulan diversas dimensiones de las tecnologías como ser prácticas culturales, intereses económicos, marcos regulatorios, decisiones humanas.
Como argumenta Langdon Winner, la tecnología no es neutral, sino que está inherentemente ligada a valores e intereses particulares. Winner sostiene que “los artefactos técnicos tienen cualidades políticas” (Winner, 1985, p. 1). Más allá de constituirse como herramientas, los sistemas tecnológicos incorporan en su diseño decisiones humanas que organizan, regulan y jerarquizan la vida social.
Finalmente, ser críticos, no es estar en contra de la tecnología.
