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martes, 7 de febrero de 2017

¿Por qué trabajar en grupo y aprender en colaboración?

El aprendizaje colaborativo es una estrategia que tiene sus fundamentos en el aprendizaje sociocultural de Vigostky, con él permitimos que los estudiantes no sólo puedan intercambiar conocimientos sino también capacidades.
Las actividades colaborativas se constituyen en espacios de aprendizaje en los que los aportes de todos permiten la construcción de nuevos aprendizajes.

Siguiendo a Guitert y Simérez (2000), trabajar en grupo resulta ser un proceso en el que cada individuo aprende más de lo que aprendería por sí solo, fruto de la interacción de los integrantes del equipo. El trabajo colaborativo se evidencia cuando existe una reciprocidad entre el conjunto de individuos que saben diferenciar y contrastar sus puntos de vista. Así, existe también una fuerte importancia de “lo social” en el aprendizaje centrado en el intercambio comunicativo.

Por otra parte, Cabero (2003) define el aprendizaje colaborativo como “una metodología de enseñanza basada en la creencia de que el aprendizaje se incrementa cuando los estudiantes desarrollan destrezas cooperativas para aprender y solucionar los problemas y acciones educativas en las cuales se ven inmersos” (Cabero, 2003: 135).

A la luz de estas conceptualizaciones, la interacción y la construcción de consenso, la reciprocidad y responsabilidad de las acciones son elementos indispensables para el resultado final y éxito de un proyecto colaborativo.

A veces el equipo no trabajará como es esperado, y aparecerán en el proceso contratiempos como por ejemplo la falta de colaboración de algún integrante o el aprovechamiento del trabajo del otro.

Para minimizar estos contratiempos es importante considerar aspectos tales como: la motivación, la adecuada distribución de roles dentro del grupo y el andamiaje constante del tutor con la propuesta de pautas de trabajo para la comunicación, organización, seguimiento y dinamización del grupo.

La asignación de roles dentro de cada grupo colaborativo permitirá minimizar la posibilidad de que algunos integrantes tengan una actitud muy pasiva o por el contrario, demasiado activa no deja compartir a los demás. Por otro lado, maximizará la interdependencia entre los integrantes permitiendo a cada uno mostrar actitudes comunicativas y de interacción para compartir información e ideas para debatir e intercambiar puntos de vista y tomar decisiones para construir nuevos conocimientos.


Si bien no existe una única taxonomía para describir los roles al interior de un grupo, es importante señalar la necesidad de que algún integrante del equipo:


  • Tome la iniciativa con una primera intervención y comience a organizar la tarea.
  • Contribuya con información, ideas y material para comenzar la tarea.
  • Motive y aliente la participación de todos y se comunique con quienes no están aportando a la tarea.
  • Coordine la tarea, sintetizando los aportes de todos y comunicándose con el tutor/docente en caso de dudas del equipo.
  • Se ocupe de ultimar detalles y entregar la tarea cumpliendo los plazos establecidos.


Por ello, es que pensamos para esta actividad en la figura del “coordinador del grupo” que asuma este rol. Consensuar las tareas no es fácil, por lo que puede suceder que a lo largo de la actividad este rol sea asumido por otros integrantes del grupo.
Para finalizar, tengamos en cuenta que:

El aprendizaje colaborativo delega la responsabilidad del aprendizaje principalmente en cada integrante del equipo,  por lo que el éxito del mismo requiere no sólo del  trabajo arduo del tutor frente a la necesidad de planificar situaciones que  promuevan la comprensión y construcción compartida de conocimientos, sino también de una actitud activa, comprometida y responsable por parte de cada estudiante.



Referencias

CABERO, J. (2003). Principios pedagógicos, psicológicos  y sociológicos del  trabajo colaborativo: su   proyección en  la  teleenseñanza.  En Martínez, F. (comp.) (2003). Redes de comunicación en la enseñanza. Barcelona: Paidós, 129 -156.

lunes, 4 de abril de 2016

#RedesSociales en educación formal. Reflexiones - Parte II

¿De qué manera las redes sociales pueden complementar la educación formal?

Hemos hecho mención que vivimos en redes sociales,  somos seres sociales y las redes forman parte de la cultural del hombre pero, gracias al crecimiento de Internet y de sus formas de comunicación han surgido los sitios de redes sociales virtuales como nuevas estructuras de comunicación. Aunque con una mayor frecuencia de vínculos débiles, estos nuevos espacios han propiciado posibilidades de colaboración y producción colectiva.

Por otra parte, existe también una tendencia a relacionarse a través de las redes virtuales con personas que ya forman parte de nuestra red de contactos, tanto en el social como en lo profesional, potenciando la formación de comunidades educativas de intereses comunes,  generándose así espacios muy ricos de intercambio y que perduran en el tiempo. Hay así un uso evidente que tiene que ver más con encontrarse y compartir novedades, eventos y emociones colectivas.
Otro aspecto interesante es notar que las redes sociales se sustentan en un criterio de popularidad y organizan el flujo de información de acuerdo al lugar que ocupan los mensajes de los usuarios y la cantidad de amigos o seguidores: es lo que define también la jerarquía.

De esta manera, las redes sociales tienen un propósito que requiere que el propio usuario defina y ejecute. Es decir, es el perfil de las personas, lo que escriben, lo que digan, la característica fundamental. Existe también un eufórico entusiasmo que rápidamente se diluye y se evidencia cuando un perfil deja de estar actualizado.  Las redes sociales tienen también rasgos que las convierten en espacios de conectividad, de comunicación inmediata, de socialización extensa y de gran visibilidad, que permiten una circulación horizontal de la información. 

En este contexto, ¿qué pasa con los límites entre lo público y lo privado? ¿Cuáles son las posibilidades y los límites de estos nuevos sitios de sociabilidad?

Sin dudas, en las redes sociales estos límites se desdibujan y y hoy es necesario trabajar sobre ello en la escuela. Muchos profesores han elegido Facebook Twitter para compartir contenidos y generar conversaciones sobre los temas de las clases. Así, no está mal que la escuela esté en Facebook, lo que no debería ocurrir es dejar pasar la oportunidad para trabajar ese "estar" de modo de reflexión crítica sobre el mundo en el que vivimos.  Facebook o Twitter han logrado convertirse en "extensiones del aula" que nos posibilita hablar de intercambios y aprendizajes más informales. Por lo tanto, las redes sociales pueden ser espacios propicios para motivar el aprendizaje y, a partir de aquí, pensar en cambios en la metodología y en los espacios dónde aprender, desde una visión de competencias claves para el futuro.

Ante estos nuevos escenarios de organización y comunicación, ¿cómo aprovechar entonces estos espacios de intercambio para potenciar la comunicación y el aprendizaje en la escuela? ¿Hasta qué punto es posible integrar estas redes y comunidades en la escuela a los mecanismos de socialización ya establecidos por sus integrantes?

Comparto esta excelente presentación de Carlos Magro que describe desde su génesis la situación de la escuela hoy, en tiempos de redes, y que ayuda a responder varios de mis interrogantes....

Como nos dice en su presentación, "Ser más digitales significa ser más sociales".






lunes, 21 de marzo de 2016

#RedesSociales en educación formal. Reflexiones - Parte I


Vivimos en redes sociales,  somos seres sociales y las redes forman parte de la cultural del hombre pero, gracias al crecimiento de Internet y de sus formas de comunicación han surgido los sitios de redes sociales virtuales como nuevas estructuras de comunicación.

Percibo que, aunque con una mayor frecuencia de vínculos débiles, estos nuevos espacios han propiciado posibilidades de colaboración y producción colectiva, integrando herramientas de comunicación como el chat, correo electrónico, foro, blog, propias en los entornos virtuales y que han sido adoptadas por varios docentes para incorporarlas a sus prácticas, y con muy buenos resultados en la mayoría de los casos.
Por otra parte, sabemos también que existe una tendencia a relacionarse a través de las redes virtuales con personas que ya forman parte de nuestra red de contactos, tanto en el social como en lo profesional, potenciando la formación de comunidades educativas de intereses comunes, y que han dinamizado la creación de nuevas experiencias educativas, generándose así espacios muy ricos de intercambio y que perduran en el tiempo.

Veo también a las redes sociales como espacios propicios para combinar el aprendizaje formal e informal. La información fluye de manera muy rápida y, sin dudas, la manera de estar al día es la interacción con nuestros iguales. Creo entonces que en educación la tendencia tendría que apuntar a la combinación de estos aprendizajes por parte de los docentes. 

Desde mi experiencia, la aplicación de iniciativas de formación apoyadas en TIC se ha potenciado en los últimos años, aunque todavía observo una brecha digital, no tanto de tipo generacional sino de aprendizaje: aún percibo que tanto profesores como estudiantes son usuarios de la Red, pero con propósitos diferentes en el uso. Creo entonces que aún falta consolidar un modelo educativo, de enseñanza y aprendizaje, que integre las TIC en los procesos de enseñanza y de aprendizaje:

 Las tabletas y los teléfonos inteligentes se han convertido en los dispositivos tecnológicos más utilizados en la actualidad, sin embargo, ¿qué pasa en las aulas con su incorporación?

Se han incrementado los proyectos colaborativos, siendo verdaderos motores de integración de las tecnologías en el aula, sin embargo, ¿qué está pasando en las aulas? Muchos docentes aún no están inmersos en este proceso y demandan recursos y herramientas digitales para trabajar en el aula, como también que los ayuden a diseñar entornos propicios para el aprendizaje de sus alumnos.

No cabe dudas que la web ha cambiado nuestra cultura hacia una cultura en la que impera la inmediatez. Esta posibilidad de obtener respuesta y resultados a solo unos clics, es una ventaja indudable para todos.  Obviar esta posibilidad en nuestras formas de enseñar sería no considerar una herramienta muy poderosa que tenemos al alcance.

Sin embargo, veo que todavía nos falta, como dice Dolors Reig, “dotar de un contexto a la información”, de manera de poder clasificar y seleccionar la información que realmente necesitamos. En este sentido, los sistemas de gestión de redes sociales -como por ejemplo, Scoop.it, Diigo, Delicious, entre los más utilizados- son hoy herramientas fundamentales para facilitarlo.

Pero también tenemos que ser conscientes que nuestros alumnos están creciendo en esta cultura de la inmediatez, en la que también habrá que enseñarles comportamientos y actitudes de paciencia para, básicamente, aprender a esforzarse para conseguir aquello que deseen.

Continuará....

martes, 22 de julio de 2014

Los PLE como entornos de aprendizaje permante (I)

Un PLE es un mapa que evidencia el entorno en el que podemos aprender. Así, un PLE incluye los espacios físicos, las personas con las que aprendemos, los medios que son utilizados para acceder a información relevante y las herramientas usadas para compilar dicha información e interactuar con otros.

Podemos decir que los elementos de un PLE cambian de una persona a otra.

Sintetizando, un PLE se compone de:

  • Personas
  • Espacios 
  • Medios y herramientas

que se articulan e interactúan en función de los hábitos y necesidades de cada persona, cambiando de una a otro persona.

El papel central del PLE sin dudas es el de potenciar el aprendizaje social en ámbitos más allá de los institucionales o formales, permitiendo satisfacer las necesidades de autorrealización, que describe Maslow, de relevancia y esenciales para el ser humano.

Si bien podemos decir que el PLE hace alusión a la idea de aprendizaje autónomo, es importante para su desarrollo un contexto en red, que posibilite interactuar con otros y en colaboración a través de herramientas tanto del software social como servicios de la web que prioricen las conexiones con otras personas.
Puede haber tantos PLE como personas, y las redes sociales juegan un papel importante en este desarrollo, ya que determinan nodos y conexiones que permiten seguir aprendiendo y modificar así el mapa de nuestro PLE.

Así, el propio PLE será un mashup para el aprendizaje permanente.


Haz visible tu PLE (I): http://www.educacontic.es/blog/haz-visible-tu-ple-i-introduccion


El PLE es dinámico, flexible, se reestructura a medida que aprendemos y seleccionamos nuevas fuentes de información. En palabras de Diego Leal, el PLE nos remite a un ambiente personal de aprendizaje que crea cada uno utilizando multiplicidad de herramientas de la web para gestionar información y conocimiento. El desarrollo de un PLE permite un aprendizaje tanto de contenidos como de competencias, donde se desarrollan habilidades que se relacionan con el "cómo" se aprende.


¿Cuáles son las fuentes de mi PLE?

Para responder a esta pregunta es importante poder responder a las siguientes preguntas:
¿Qué recursos de la web contribuyen a mi aprendizaje?
¿Cuáles son los sitios web (blogs, wikis, websites, etc.) que hacen parte de mi proceso de aprendizaje?
¿Cuáles son las redes que en donde me relaciono con otras personas y contenidos?
¿Qué personas contribuyen a mi aprendizaje y en qué redes puedo encontrarlos?



Haz visible tu PLE (II): http://www.educacontic.es/blog/haz-visible-tu-ple-ii

Me gustaría detenerme en un aspecto frecuente que se da en las redes sociales, y que noto que se repite con la misma consistencia en los PLE, y que es el de pirámide de participación de Nielsen, que mencionaba en un artículo anterior.

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Es la Web un entorno virtual interactivo en las aulas digitales? (PARTE II)

La forma en que nos comunicamos, relacionamos, trabajamos, estudiamos, construimos conocimiento, nos dispersamos, sin dudas se ha modificado de forma contundente. Así, cotidianamente nos encontramos permeados por distintos estímulos mediados por entornos digitales.

¿Qué pasa en particular en el plano educativo?

Lo que resulta innegable es que se ha producido una significativa expansión de las tecnologías en todos los ámbitos de la vida humana, afectando no solo a la educación sino al comercio, el modo en que se maneja el sector privado, y las posibilidades que ofrece para mejorar la gestión.
Así, a la alfabetización tradicional, que hasta ahora se ha ocupado la escuela, se suma la necesidad de una alfabetización digital que nos ayude a desenvolvernos en la llamada sociedad de la información.
Hace unos meses, en el post ¿Es la Web un entorno virtual interactivo en las aulas digitales? (PARTE I) nos referíamos al concepto de alfabetización digital a partir de una presentación de Manuel Area y nos preguntábamos: ¿Qué factores resultan potenciadores para el desarrollo de un aprendizaje colaborativo en el aula con apoyo de TIC? 

Podemos afirmar que resulta necesario incluir las TIC  para que, no solo se logre la alfabetización digital, sino también el desarrollo de un trabajo en red que pueda estar disponible en "la nube". De esta manera, el trabajo colaborativo se está apoyando cada vez más en tecnologías, siendo las redes sociales y las comunidades virtuales dos tecnologías de gran relevancia. Así, trabajar en comunidades y redes virtuales se basa en la participación y el intercambio entre vínculos, se construye la socialización y una producción de conocimiento significativa.

El aumento de los sitios de redes sociales indica un cambio en la organización de comunidades en línea. De esta manera, las personas son el centro de las redes sociales, en tanto son los intereses el centro de toda comunidad de aprendizaje.

Por otra parte, podemos destacar 3 elementos constitutivos, válidas tanto para las redes sociales como para las comunidades virtuales, y que son: interactividad, el componente afectivo y el tiempo de interacción.
Muchas son las propuestas formativas grupales y colaborativas que tienen por finalidad crear entornos participativos y más activos, que logren superar el trabajo aislado e independiente. Me pregunto entonces si, dadas estas condiciones, junto a un diseño didáctico basado fundamentalmente en recursos colaborativos de la web social, las redes sociales permiten un aprendizaje significativo para los estudiantes, que hoy en día las utilizan para su pasatiempo y generación de vínculos afectivos.

En este artículo de Julio Cabero y Verónica Marín, publicado en el monográfico "Educación y tecnologías en México y América Latina, Percepciones y riesgo" de la RUSC, creo haber encontrado una respuesta.
Percepciones de los estudiantes universitarios latinoamericanos sobre las redes sociales y el trabajo en grupo es un trabajo de investigación realizado con estudiantes de Argentina, España, República Dominicana y Venezuela, donde se exponen los resultados de un estudio sobre el grado de conocimiento que tiene el alumnado respecto a las redes sociales y sus percepciones para el trabajo en grupo. Entre los hallazgos obtenidos, es de destacar que los estudiantes tienen una elevada percepción acerca del trabajo en grupo, junto con la posibilidad de trabajar en línea con pares de otras zonas geográficas.


viernes, 26 de julio de 2013

Interacción y comunicación en entornos virtuales: ¿está cambiando?

Los entornos virtuales del siglo XXI promueven nuevas competencias comunicativas entre estudiantes y docentes. Así, entre las posibilidades que hoy nos ofrecen los entornos virtuales, podemos mencionar la de experimentar una comunicación cada vez más bidireccional, con la posibilidad de trabajar colaborativamente gracias a la incorporación de servicios y recursos que nos ofrece la Web 2.0 .

Chan (2000) plantea que las competencias comunicativas necesarias para la educación a distancia son la expresión, la capacidad de escucha y la interpretación, pues implican el esfuerzo por darse a entender y por comprender al otro, en la complejidad y profundidad que ambas acciones implican.
Podemos inferir entonces que las competencias comunicativas no se reducen al manejo instrumental del lenguaje y tampoco de las tecnologías, sino a conceptos integrales que abarcan el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permiten realizar una función específica.

En situaciones de enseñanza presencial, intervienen múltiples mediadores del conocimiento, tales como la tiza, el pizarrón, los manuales, libros, etc.; en tanto en una instancia no presencial, el entorno se desmaterializa y pasa a ser una representación, un soporte para la comunicación: la virtualidad posibilita estar con otros aunque no estén.

Nos preguntarnos entonces:

¿Qué nuevo tipo de interacción permite a los individuos ser parte de un mismo espacio y vincularse allí con personas, lugares y objetos a la distancia? ¿Cómo hacer para relacionarse sólo con representaciones ya no dotadas de características “palpables”? (Halaban, 2010: 63).

Hoy, es posible decir que nuestros estudiantes valoran aspectos que hacen referencia a la capacidad de incentivar y propiciar la comunicación, es decir, acciones y competencias que implican funciones sociales orientadoras por sobre pedagógicas o académicas.

De la experiencia, es posible afirmar que la mayoría de nuestros estudiantes valoran en un grado importante para el aprendizaje aspectos que se relacionan a la motivación y a la forma en que se realiza la comunicación.

Es cierto que espacios sociales distintos implican también tipos diferentes de mensajes. Por ello, los intercambios comunicativos implican usos lingüísticos que deben ajustarse en cada caso, ya que, a pesar de ser virtuales no dejan de ser espacios sociales, y por lo tanto, la producción discursiva de cada participantes estará condicionada por los roles, sentidos y contextos de la situación comunicativa en cuestión.

Estar físicamente juntos en un aula posibilita intervenir con opiniones, comentarios, réplicas, argumentaciones sobre el contenido ¿Cómo se logra entonces la participación efectiva en una modalidad virtual?
La participación se logra a través de espacios de debate, sea leyendo y/o escribiendo. “Escribir” sería el equivalente de hablar en una clase presencial, en tanto “leer” lo sería para con la actividad de escuchar (Halaban, 2010:80).

Ser parte activa en estos espacios y redes digitales requiere de un esfuerzo adicional en relación a las tareas en las instancias presenciales, sin embargo, también es una realidad que estar en red, es estar conectado a nuevas oportunidades de aprendizaje, sean formales o informales.

También es cierto que es necesario el feedback continuo tanto individual y grupal por parte del profesor. Los estudiantes necesitan orientación para el mejor uso de los recursos, como el foro. También esperan recibir respuestas de aquellos que publican desde el punto de vista de contenido.

La utilización de foros permite fomentar relaciones entre los participantes, incrementar la dinámica grupal, como también resolver problemas compartidos. Si bien el foro, por sus potenciales características de interacción parece ser un espacio relevante en una modalidad virtual, ¿es realmente reconocida por los estudiantes como una  herramienta potente para propiciar la comunicación y el aprendizaje? 

Me quedo reflexionando en esta pregunta, con una primera visión que me viene a la mente, cuando leo los resultados obtenidos de los MOOC que comienzan a conocerse, donde las interacciones que se evidencian en los foros representan muy bajos porcentajes.

Las interacciones y relaciones sociales no pueden omitirse en un modelo de aprendizaje virtual, y sin dudas condicionan también el aprendizaje pero... ¿qué herramientas serían las más adecuadas para ello? 




Referencias:

Chan Nuñez, E. (2000). Entre la tecnofobia y la tecnofilia: el desafío de una comunicación educativa.Revista La Tarea: Nuevas tecnologías en educación. Nro. 12 Publicado en http://www.latarea.com.mx/indices/indice12.html

Halaban, P. (2010). La comunicación virtual en la educación a distancia. Ediciones Ciccus. Argentina

miércoles, 11 de julio de 2012

Entornos virtuales colaborativos para el aprendizaje (II)

Hace unos meses atrás escribía una entrada titulada Entornos virtuales colaborativos para el aprendizaje, allí dejaba como interrogante: acerca de si  los entornos virtuales o LMS que habitualmente utilizamos en los ámbitos educativos formales, son propicios para desarrollar proyectos colaborativos
Y retomo este tema pues en estos últimos días coincidieron  una serie de artículos, que han dado al debate, sobre LMS y redes sociales: ¿LMS o redes sociales? ¿LMS y redes sociales o redes sociales integradas a los LMS?

Comparto entonces dos artículos que me resultaron de interés y que han traído al debate un LMS, quizás el más "popular" ´por su utilización en educación formal, que es el entorno Moodle.

De la lectura y análisis, coincido en que en las redes sociales el aprendizaje llegue a resultar "más natural", dado que podrían considerarse como espacios sociales  propicios para el aprendizaje.
Las redes sociales "las construimos" y "nos construyen" en un contexto social, y más informal. Asi, el aprendizaje social no consiste en forzar a la participación en comunidades de práctica como parte de la enseñanza formal, sino en alentar a  que los estudiantes construyan sus propios espacios para ayudarse y apoyarse entre sí de manera más informal en proceso de aprendizaje.

 Sin embargo, agregaría que sin una acción pedagógica adecuada que los convierta en aunténticos entornos educativos, no aseguraría que pueda darse un aprendizaje significativo. Me surge entonces una nueva pregunta: ¿Debe el diseño instruccional incluirse en entornos más flexibles como redes sociales?  ¿Qué ocurre con las actividades de compartir y de colaboración propios de entornos de la web social?

lunes, 26 de marzo de 2012

Experiencias y reflexiones en educación superior: ¿cuál será el papel de las TIC en la Universidad del 2020?

Hace ya algunos años, Seymount Papert decía:

El contexto para el desarrollo humano es siempre una cultura, y nunca una tecnología aislada. Con la presencia de los ordenadores, las culturas pueden cambiar y con ellas los modos de pensar y aprender de las personas. Pero si lo que se desea es comprender (influenciar) el cambio, se debe centrar la atención en la cultura, no en el ordenador.

Así, las TIC ofrecen un variado espectro de herramientas que pueden ayudar a transformar las clases actuales en entornos de conocimiento interactivos y centrados en el alumno. Considerando este enfoque, podemos agregar que la educación superior está transitando un cambio hacia un nuevo paradigma de aprendizaje más colaborativo y conectivo. Sin embargo,  a pesar del avance en la facilitación del acceso y el uso de la TIC tanto a nivel institucional como en la relación de comunicación entre docentes y estudiantes, el impacto real del uso en los procesos de enseñanza está mostrando diferencias, y  no sólo del tipo generacional.  Así, podemos hablar de la existencia de "brechas" que tienen que ver con diferentes niveles de aprovechamiento de las potencialidades de la Red. Estamos entonces frente a la existencia de una brecha digital entre quienes tienen una concepción y un uso determinado de la Red, y quienes no lo tienen.

Desde este enfoque, comparto la presentación realizada durante el 2010 en las I Jornadas de Tecnologías Educativas "Retos de la Educación 2.0", organizadas por la UTN

Esta presentación tuvo como finalidad justamente desarrollar un espacio de interacción y reflexión del impacto de TIC en el ámbito de la educación superior, a través de otras formas de intercambio e interacción que nos posibilita la Red. Hablamos de una generalización de Internet en la Universidad, pero el sólo acceso a la Red, no puede modificar a la institución, ni a su modelo de enseñanza y aprendizaje.



¿Por qué este tema en este momento?

Recordé esta presentación, además de estar en contacto con esta realidad a diario por trabajar en el nivel de enseñanza superior, cuando este fin de semana leía la noticia de la presentación y publicación del  Informe "Universidad 2020: Papel de las TIC en el nuevo entorno socioeconómico"

En él se abordan los retos de la universidad del futuro: realidad aumentada y virtual, web semántica, sistemas de tele presencia, cloud computing.  Además, "los alumnos del futuro, dependarán de sus dispositivos móviles y contarán con tabletas PC", que llevarán a desdibujar las barreras físicas de las aulas".

Sin dudas, será un reto que tendrá que enfrentar la Universidad, institución que mantiene aún una estructura "clásica" en la generación del conocimiento. Ahora, a leer con detenimiento el informe y esperando que los tiempos que propone lleguen a cumplirse.

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Es la Red un nuevo espacio para aprender?

Con la llegada de la llamada Web 2.0 o Web Social, toda la tecnología digital de uso doméstico, como cámaras de fotos, teléfonos multimedia, reproductores mp3, etc., ha abierto un mundo lleno de posibilidades para un promisorio trabajo de alfabetización en el aula. Ya no somos simples consumidores de información, sino que tenemos la posibilidad de producir contenidos, recursos y principalmente compartirlos con nuestras redes de conocimiento, y es justamente la competencia digital la que es necesaria desarrollar para poder interactuar en entornos interactivos mediatizados por herramientas tecnológicas.

Así, la importancia de las TIC, se refleja en las nuevas formas de socialización y aprendizaje que estamos experimentando conectados a la Red, más que en el uso de una sofisticada herramienta tecnológica. En lo que se refiere a la educación formal, Juan Freire sostiene que
"... las TIC serán relevantes en la educación cuando las instituciones se organicen en red y establezcan modelos de relación abiertos con su entorno...."
Ahora, ¿qué implica organizarse en Red? ¿qué tipo de estructura virtual y metodologías son necesarias para poder aprender en Red?

A estas alturas, ya no es discutible que el uso de servicios de redes sociales como apoyo al trabajo en el aula, no basta. Es necesario contar con sistemas de gestión de conocimiento en red, basados fundamentalmente en la acción colaborativa de los participantes y en una metodología de trabajo que propicie un aprendizaje colectivo.
Por otra parte,  este escenario ha dado también lugar a nuevas teorías del aprendizaje, tal es el caso del conectivismo, concepto muy frecuente de encontrar en la web en estos tiempos, que tiene como eje fundamental la idea que "el aprendizaje se ha vuelto móvil, ubicuo, atemporal y se puede desarrollar en cualquier momento y lugar".

En este contexto, ¿qué sucede con la enseñanza? Continuarán siendo los profesores quienes tendrán el rol de enseñar, aunque desde un lugar diferente: ahora tendrán que "enseñar a los jóvenes a utilizar esos espacios para su formación, para compartir conocimiento y para su desarrollo personal y profesional". Luego,
El aprendizaje se convierte en un aprendizaje permanente en el que se potencia la autonomía del usuario. Así, cada individuo tiene la capacidad de decidir qué aprender, cómo aprender, en qué lugar y con qué personas (nodos, fuentes de información), y para lo cual tiene una cantidad de recursos como blog, wikis, podcasting, marcadores sociales, portafolios digitales, microblogging, canales rss...

¿Será válido entonces referirse a la Red como entorno educativo?

Al introducir Internet, no sólo introducimos un artefacto, sino un sistema tecnológico que nos permite una forma de organización que sirve de modelo de acción. Por ello,
"... al usar Internet no introducimos un nuevo material educativo, aprendemos a pensar en Red, en un entorno social, cultural y tecnológicamente enriquecido". 
Podríamos decir entonces que es válido, siempre que suponga:
"...un cambio en la forma de representar la interacción educativa, que amplía la forma tradicional de pensar las condiciones sociales de aprendizaje. Esto no es un cambio leve, sino que representa un cambio en la propia base educativa, y en particular en repensar en los modelos de interacción docente - estudiante".
Uno de los desafíos dentro de un contexto institucional sería entonces poder transformar esta "forma de vivir y ser tecnológico" en una nueva "forma de aprender tecnológico", pudiendo capitalizar las habilidades instrumentales y actitudes de nuestros estudiantes para integrarlas a nuevos modelos de aprendizaje donde la vida digital y la interacción social ocupen un lugar relevante.

Referencia:

Artículos publicados en los boletines mensuales:

"La Red como lugar de encuentro para aprender"- @villaves56
http://www.tendenciaseducativas.es/components/com_articulos/ficheros/articulocelesartetadic11.pdf

"Un caballo de Troya en el aula" - @cristobalsuarez
http://www.tendenciaseducativas.es/components/com_articulos/ficheros/articulos7.pdf

"La gestión de conocimiento en Red para formar y aprender en Red"
http://www.tendenciaseducativas.es/components/com_articulos/ficheros/articulos7b.pdf

 

lunes, 27 de febrero de 2012

Recursos para clasificar nuestros entornos virtuales de aprendizaje

Vía SCOPEO, me llegó esta ingeniosa tabla periódica, pero no de elementos químicos, sino de la web social. Me pareció muy interesante compartirla ya que reúne una variada cantidad de herramientas y recursos que nos posibilita construir nuestros entornos de aprendizaje, tanto personales como sociales, según nuestros intereses: los distintos colores estarían marcando esta clasificación.
Esta tabla nos puede ayudar a planificar nuestras acciones tanto en la web como en aplicaciones con TIC, centrándonos en nuetros intereses primero para luego buscar la o las herramientas adecuadas para cada situación.




















Fuente:http://juaniraola.files.wordpress.com/2012/02/image005.png

miércoles, 8 de febrero de 2012

Entornos y Redes Personales de Aprendizaje

Retomando el concepto de Red Personal de Aprendizaje (PLN) que mencionabamos en Colaboración y gestión del conocimiento en Red comparto esta presentación que realizó Dolors Reig en el marco del Taller Redes personales de aprendizaje (PLN) para docentes, curso abierto desarrollado en la Red de docentes Internet en el AULA, espacio que recomiendo consultar.

Tanto los entornos de aprendizaje o PLEs, como las redes personales de aprendizaje, o PLNs, poseen como elemento básico el carácter social y proporcionan un contexto propicio para el filtrado de información según determinados criterios que hacen que la información nos llegue en determinado momento.
¿Cuáles son estos criterios? Los criterios son los que cada usuario determinada  para el filtrado de la información según sus intereses, modificando y adaptándolos de manera de mejorar los intenerarios de aprendizaje. En palabras de Dolors "el conocimiento no es poder, sino el filtrado del conocimiento, cuando es compartido, es poder" .

De esta manera, podemos hablar de educación de una forma mucho más potente, puesto que se amplian los espacios propicios para el aprendizaje, más allá del ámbito formal o aula de clase. Nuevos entornos mediados por tecnología, nuevas metáforas, nuevos ambientes virtuales que aumentan las posibilidades de un aprendizaje informal.

¿Cómo definir sintéticamente entonces a qué llamamos PLN?

"Somos en la web según lo que compartimos según los criterios de filtrado de la información que adoptemos. ¿Y la clave? Elegir bien mi red de contactos para construir mi PLN.





jueves, 12 de enero de 2012

Plataformas digitales emergentes y cultura abierta

Termino de leer este artículo de Juan Freire que me resultó oportuno traerlo a este espacio de , dado que la plataforma o entorno tecnológico también juego un papel importante al momento de hablar de "aplicaciones educativas en entornos virtuales": metodologías más o menos abiertos en nuestra enseñanza estarán relacionadas con el tipo de software que adoptemos.....

Rescato estos dos párrafos del post:

El problema es que no existan alternativas abiertas y que la movilidad de los usuarios esté seriamente limitada. Si se dan estas dos condiciones, las comunidades de usuarios tendrán libertad para cambiar de plataforma de una forma rápida manteniendo todo su capital simbólico (conocimiento) y relacional.

Desde mi punto de vista, lo relevante no es en si mismo el software libre sino la cultura abierta, pero lo interesante de este momento es que los intereses de unos y otros coinciden en gran medida. En este sentido creo que es indispensable pensar en las relaciones entre las plataformas digitales emergentes y la cultura abierta.



Los invito a su lectura..

http://nomada.blogs.com/jfreire/2012/01/plataformas-digitales-emergentes-y-cultura-abierta.html

sábado, 19 de noviembre de 2011

LMS como entornos complementarios de aprendizaje

Los entornos virtuales son una realidad en la educación formal, que un gran porcentaje de docentes utilizan en sus prácticas de enseñanza, como apoyo a las clases presenciales y por supuesto en e-learning.

Pero cuando hablamos de entorno virtual, ¿sólo nos estamos refiriendo a los LMS o plataformas de gestión del aprendizaje?

Un entorno virtual ofrece un conjunto de contenidos y herramientas de comunicación, tanto sincrónicas como asincrónicas, de inclusión y administración y de conocimiento.
Si sumamos la ubicuidad creciente de Internet, que nos permite acceder a la información desde cualquier dispositivo móvil y en cualquier momento,

¿por qué entonces no hablar de "personalización" del aprendizaje en entornos virtuales?

Hace algunos años, plantear la utilización de una red social como herramienta idónea para sustentar un proyecto formativo, no encuadraba en estrategias de gestión del conocimiento y tampoco en planes pedagógicos desde las instituciones educativas: hoy plataformas como facebook, twitter, LinkedIn, elgg, youtube, ning,... comienzan a tomar protagonismo en la gestión de procesos educativos.

Los LMS o plataformas tradicionales no serán reemplazados, por lo menos en el mediano plazo, por los servicios de redes sociales, aunque sí complementados, profundizados e integrados con entornos personales de aprendizaje que permitan relacionar, crear y compartir conocimiento.

Como docentes, la clave esté, quizás, en enseñar "a construir" entornos virtuales en lugar de enseñar "a través de" entornos virtuales.

Seguir leyendo en Extended e-learning: plataformas complementarias (Revista América Learning Media - edición 6 - octubre 2011)