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domingo, 12 de julio de 2026

Habitar la tecnología: de la aceptación pasiva a la intervención crítica

Y un día el modem dejó de tener señal. Y el problema no fue eléctrico: #PersonalFlow decidió cortar el servicio de Internet.

La interacción humano-máquina comenzó a través de “PiA”, el asistente virtual de Personal.


¿Solución?

“Para la solución definitiva, es necesario que coordinemos la cita, donde los técnicos te cambiarían el equipo por el servicio actual de Personal Flow en tu zona”


“...para mejorar la calidad de nuestros servicios y darte una solución definitiva, vamos a coordinar una visita técnica para migrar a fibra óptica (FTTH), que es la tecnología actual del servicio en la zona”.


Acordada la visita, el técnico llegó a mi domicilio con la misión de cambiar el modem y establecer la conexión del nuevo cableado. 


Ya en la terraza del edificio, encargado mediante, quedó confirmado: días antes habían pasado "otros técnicos" de #PersonalFlow a realizar una “limpieza de cableado”. Los cables estaban cortados, entre ellos, por supuesto el mío. 


No basta con aceptar pasivamente los relatos que prometen innovación y progreso, es fundamental cuestionarnos, analizar sus efectos y considerar a quién/quiénes beneficia realmente. 


Una afirmación que se escucha frecuentemente es que “las tecnologías no son ni buenas ni malas, depende del uso que le demos”. Y resulta una afirmación débil, pues las tecnologías son mucho más: son maneras de mirar, representar, entender y estar en el mundo. En particular, si nos detenemos en las tecnologías digitales, definen lo que somos y cómo nos relacionamos con los otros. 


En este sentido, las tecnologías resultan extensiones de los valores humanos, que responden a lógicas de eficiencia y progreso, pero que también reproducen y amplifican desigualdades sociales. Es necesario reconocer que las tecnologías que el mercado pone a disposición de la sociedad no nacen de forma espontánea o ingenua. Son producto de decisiones y estrategias que han conducido a un desarrollo -y fundamentalmente a una inversión- en una dirección en lugar de otras muchas posibles. Y aquí, un llamado punto de atención: como argumenta Langdon Winner, la tecnología no es neutral, sino que está inherentemente ligada a valores e intereses particulares. 


Con frecuencia, la tecnología se presenta como si llegara por sorpresa: el ejemplo más actual es la Inteligencia Artificial Generativa. Y una vez que su presencia está consumada, se nos exige buscar la forma de “aprovecharla”, aunque en su diseño nunca haya estado presente este objetivo. Nos encontramos ante una pérdida de nuestra agencia frente a dicha tecnología.


La agencia no consiste simplemente en usar tecnologías, sino en comprenderlas suficientemente como para poder decidir sobre ellas, transformarlas y evitar que “determinen” nuestras prácticas (Martin Parselis).


La conceptualización de lo digital como una doble fuerza motriz, entre lo físico y digital- en palabras de Alessandro Baricco-  define nuestra capacidad de intervención en relación con las tecnologías. 


Vuelvo al ejemplo del modem de fibra óptica de #PersonalFlow: la cuestión no es tecnología sí o tecnologías no, sino qué tecnologías diseñadas y producidas por quién, para qué, cómo y cuándo.


No necesitamos promesas tecnológicas, necesitamos poder intervenir en la construcción de espacios digitales que habitaremos, y no solo usarlos pasivamente.


Una tecnología crítica es aquella que hace visible su propia construcción social, política y técnica, permitiendo que las personas comprendan cómo funciona, cuestionen los valores que incorpora y participen en su transformación. Partiendo que el carácter crítico no reside exclusivamente en el “artefacto”, sino en la relación entre la tecnología con los usuarios, ampliando su capacidad de acción.


Es urgente entonces poner el foco en nuestra agencia, en el desarrollo de una cultura técnica que amplíe nuestra capacidad de agencia y que abra posibilidades de intervención sobre los sistemas tecnológicos. 


Finalmente, ser críticos, no es estar en contra de la tecnología. 


En lo personal, mi mayor preocupación (y ocupación)  es poder contribuir a formar ciudadanos capaces de comprender críticamente la tecnología.



lunes, 3 de marzo de 2025

LIBRO digital: Experiencias y Tendencias de innovación digital en espacios educativos

En el IFE Conference 2025, celebrado recientemente en el mes de febrero en el Tecnológico de Monterrey, México, se presentó el libro 𝙀𝙭𝙥𝙚𝙧𝙞𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙮 𝙏𝙚𝙣𝙙𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙄𝙣𝙣𝙤𝙫𝙖𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝘿𝙞𝙜𝙞𝙩𝙖𝙡 𝙚𝙣 𝙀𝙨𝙥𝙖𝙘𝙞𝙤𝙨 𝙀𝙙𝙪𝙘𝙖𝙩𝙞𝙫𝙤𝙨.

hashtagUna publicación que presenta reflexiones y prácticas clave sobre la transformación digital en la educación. Explora también el impacto de las tecnologías disruptivas en la educación y cómo están transformando los espacios de aprendizaje. Destaca que la disrupción no proviene de las tecnologías en sí, sino de la forma en que se adoptan y se integran en los procesos educativos.
Contribuciones de expertos de Iberoamérica exploran cómo las tecnologías emergentes están reformulando la enseñanza y el aprendizaje en contextos postpandemia y de Inteligencia artificial generativa. 

El libro se estructura en en 3 capítulos principales
  • Experiencias de innovación digital en espacios educativos
  • Tendencias en innovación digital en espacios educativos
  • Elementos de la Educación disruptiva

Presenta una última sección, en la que tuve la oportunidad de participar en caracter de comentarista:


En este libro podemos encontrar una serie de experiencias que giran en torno a la presentación de innovaciones, incorporando las tecnologías en los procesos de enseñanza y aprendizaje, consolidando un proceso de presentación de “buenas prácticas” con un denominador común: la tecnología en diferentes disciplinas educativas.

Aquí, con la ayuda de ChatGPT, un resumen de la publicación con las 10 ideas principales:

  1. Las tecnologías son disruptivas por su adopción: No son las tecnologías en sí mismas, sino la forma en que se adoptan lo que genera disrupción y nuevas oportunidades.
  2. Tecnologías como amplificadoras de capacidades: Las tecnologías pueden potenciar habilidades y detonar nuevos saberes, desafiando los límites tradicionales de la educación.
  3. Riqueza de oportunidades de aprendizaje: Los jóvenes tienen acceso a un volumen y diversidad de aprendizaje que supera lo que cualquier aula podría ofrecer.
  4. Entender cómo enseñamos y aprendemos con tecnología: En la era de la Inteligencia Artificial, es crucial comprender cómo influyen los ambientes y contextos en estos procesos.
  5. Integración metodológica en la formación docente: Es fundamental revisar y actualizar las metodologías tradicionales para que el aprendizaje siga siendo significativo.
  6. Nuevo perfil de estudiante: Se requiere un aprendiz autónomo, capaz de autorregularse, con habilidades para el estudio independiente y automotivado.
  7. Innovación en la valoración del conocimiento: La verdadera innovación radica en explorar nuevas formas de valorar y reconocer el conocimiento dentro y fuera del aula (Cristóbal Cobo).
  8. Mediaciones tecnológicas: El uso de las TIC debe enfocarse en potenciar la creatividad, el trabajo colaborativo y la inclusión educativa.
  9. Formación docente como prosumidores de tecnología: Los futuros docentes deben adquirir las capacidades para crear soluciones significativas con la tecnología.
  10. Cambio cultural y contextual: La transformación educativa requiere tiempo y condiciones que vayan más allá de la infraestructura tecnológica, centrando la atención en la creación de conocimiento.



el libro digital es de acceso abierto y puede descargase en el siguiente enlace.