4. La mayoría de los docentes celebra la disponibilidad de recursos, pero se ve abrumada por su abundancia; reconoce que estos crean oportunidades, pero se declara sin tiempo para explorarlos; utiliza recursos libres o no, pero entiende poco de recursos abiertos; quiere tener la posibilidad de personalizar lo que use, pero produce y devuelve poco al procomún.
5. En el aprendizaje, como en todo lo relativo a la información, ya "no manda" el contenido sino el método, en especial la autodidaxia y la colaboración entre pares que crecen junto a la enseñanza, pero este horizonte suele ser ignorado y resistido por la institución y la profesión, con una fricción cada vez más intensa y clara entre cómo se aprende en la vida y en la escuela.
7. Más allá de una metáfora ingeniosa sobre las actitudes generacionales, las distinciones alumnos-nativos/docentes-inmigrantes, son un error y entraña el riesgo de la inacción. Los alumnos necesitan que la escuela fomente y oriente su alfabetización digital; los profesores tienen la obligación profesional de formarse para hacerlo.
8. La brecha invisible y más amenazante es la que se abre entre escuela y sociedad, profesor y alumno, intramuros y extramuros. La escuela es sobrepasada por la sociedad y, la enseñanza, por la tecnología, lo que amenaza con una creciente irrelevancia de la institución.
9. La tecnología entra bien en la trastienda escolar (administración, preparación, comunicación), pero lo hace mal en el aula; cuando se acepta en esta, se suele someter a las viejas rutinas (la lección magistral, el estudio individual, el ritmo y el método únicos, la evaluación de resultados); los usos habituales fuera del aula son rechazados o temidos dentro de ella.
10. La innovación asociada a la tecnología tiene su mejor escenario en los niveles meso de equipos, centros y redes, con ventaja sobre los niveles macro de las políticas y micro del aula. Esto redobla la importancia de la dirección, los proyectos de centro y las iniciativas de colaboración entre estos, con carencias que se sienten más en la escuela pública.
¿Qué hacer en este momento crucial para la institución escolar?
- Apostar sin ambigüedad por la renovación del ecosistema escolar, con la incorporación de los recursos digitales para atender a las nuevas alfabetizaciones.
- Abrir las prácticas y actividades escolares a las nuevas prácticas y oportunidades de aprendizaje que se desarrollan en su entorno.
- Crear una arquitectura sistémica de organización, posibilidades e incentivos que permitan y empujen a innovar a centros, equipos y profesores.
- Buscar y apostar por formas de equipamiento y acceso universal viables y sostenibles a medio plazo, el único manejable.
- Fomentar el uso de recursos abiertos, con el soporte necesario, y la competencia entre los productores de recursos comerciales.
- Requerir y fomentar proyectos educativos que articulen y amparen la innovación tecnológica y organizativa en centros y aulas.
- Facilitar y promover la colaboración en redes de profesionales, de centros y de cada centro particular con la comunidad a la que sirve.
- Reestructurar a fondo la formación inicial del docente, que ha de garantizar la competencia en el nuevo entorno y su permanente capacidad de aprendizaje.
- Reforzar la formación continua, orientándola al asesoramiento de los centros (proyectos) y la mentorización y el coaching de docentes (prácticas).
